Provincias

Detenidos viven pesadilla en los penales del interior

En la mayoría de las provincias no hay cárceles formales, sino pabellones en los cuarteles de la Policía Nacional que son usados para este fin. Hacinamiento e insalubridad son las situaciones que más afectan a los detenidos. La Defensoría del Pueblo las califica como ‘sucursales del infierno’.


Corresponsales (provincias@epasa.com) / PANAMA AMERICA

En casi todas las cárceles del interior del país se repite la triste realidad: hacinamiento, insalubridad, inseguridad y muy pocas posibilidades de resocialización.

Panamá América hizo una radiografía del estado de los penales, y lo que encontró es preocupante.

 

En Chiriquí, los mil 35 detenidos conviven -según la Defensoría del Pueblo- en una especie de “sucursal del infierno”. Roedores, mosquitos, aguas servidas y un alto grado de  hacinamiento son los principales problemas que existen en la cárcel pública de David.

Esta estructura data de 1945 y fue construida para 300 detenidos, cantidad que se ha triplicado. De los mil 35 detenidos, solo 564 han sido condenados y el resto espera juicio.

 

El Ministerio de Gobierno planea reemplazar este penal que funciona en la Policía, pero diferentes comunidades se oponen a la construcción de la nueva cárcel en áreas pobladas.

Dos alternativas se manejan para esta obra de $18.8 millones: construirla ten David o en Gualaca, pero en ambos distritos hay mucha oposición.

“Tenemos que entender que estas personas cometieron un delito que ya están pagando, pero son seres humanos que necesitan de mejores condiciones para vivir. La cárcel de David mantiene un alto grado de hacinamiento, necesitamos un nuevo centro en Chiriquí”, reflexionó la gobernadora Aixa Santamaría.

 

En tanto, la defensora del pueblo, Patria Portugal, calificó este penal como “la peor cárcel en el país, en donde los reos prácticamente se están asfixiando”.

“El que no paga para que entren sus artículos no los recibe. La cárcel de David es la peor del país. Estas personas no sufren de calor, más bien se están asfixiando, la situación infrahumana es una vergüenza para un Sistema Penitenciario al que se le otorgan millones de dólares”, remarcó.

 La nueva cárcel sería construida en Llanos de Icaco, corregimiento de Chiriquí,  y contaría  con 209 celdas, tres canchas de  fútbol, un comedor para 372 personas, 12 salones de clases, seis talleres, un auditorio y una clínica.

 

‘Es un infierno’

Las cárceles de Penonomé y Aguadulce son “estructuras enfermas y una sucursal del infierno”, así lo reportó la Defensoría del Pueblo en su más reciente inspección.

Humberta Pérez, defensora del pueblo en Coclé, dijo que en Penonomé las estructuras carcelarias están enfermas y necesitan con urgencia mejoras, pues inicialmente era para unos 120 internos y actualmente hay 313.

Mientras, en Aguadulce, la cárcel fue diseñada para 50 internos y actualmente hay 120.

Señaló que es necesario que acondicionen las celdas, pues en Aguadulce la cárcel “es la sucursal del infierno por el calor, los mosquitos, malos olores y hasta aguas negras que no les permiten vivir adecuadamente y exponen a los internos a enfermedades”.

En Penonomé hay goteras en los techos de las celdas, y este problema no ha sido solucionado, a pesar de las peticiones al Sistema Penitenciario.

 El gobernador de Coclé, Juan Carlos Rodríguez, señaló que hay un tema preocupante con la cárcel de Penonomé y es que está ubicada en el centro del pueblo, cerca del caserío, de la Gobernación y hasta del parque y la catedral.

Cero comodidades

Hacinamiento, problemas de agua potable, conexiones eléctricas en mal estado, alimentación deficiente y enfermedades son algunos de los problemas que aquejan a los 161 detenidos en la cárcel de Chitré.

De igual forma, los reos no cuentan con suficientes espacios públicos para su recreación y resocialización, y sus familiares deben esperar en los días de visita, a merced de las inclemencias del tiempo, ya que no hay un lugar apropiado para estas actividades.

“El problema de los privados de libertad no es solo del Sistema Penitenciario y del Gobierno, es de todos los miembros de la comunidad porque a todos afecta”, dijo Carlos Rivera, director provincial del Sistema Penitenciario.

Del total de la población del penal, 106 han recibido condena, el resto está en espera de un veredicto. La población del penal de Herrera es toda masculina, ya que las mujeres son enviadas a la cárcel de Guararé o a Panamá.

De igual forma, existen estructuras para 50 menores infractores, todos varones. El 50% de esta población penal recibe educación en un centro escolar reconocido por el Ministerio de Educación, que imparte clases hasta sexto año.

El 100% de la población penal juvenil de la provincia participa de algún programa de resocialización y el 75% de los privados realiza alguna actividad que le permite conmutar sus penas por trabajo.

Las celdas que albergan a los 161 detenidos en Herrera no fueron construidas para este fin. Eran de uso transitorio y luego, por la necesidad de espacio, fueron acondicionadas como cárcel en la sede de la Policía.

Aunque cuentan con un puesto de salud, el mismo es reducido y no tiene las condiciones necesarias. Las aguas servidas corren por los predios del penal y los detenidos tienen problemas de hongos en la piel, enfermedades respiratorias y estomacales.

Cuarteles o cárceles

En Los Santos, al igual que en la mayor parte del país, el problema está en que en los cuarteles se han habilitado penales improvisados.

Jair Pérez, defensor del pueblo en Los Santos, dijo que los privados de libertad en la provincia confrontan problemas por la mala calidad de la comida, el estado físico de las estructuras y la poca atención médica.

Según Pérez, el problema está en que en Los Santos los cuarteles fueron convertidos en cárceles y, por ello, estos son de vieja data.

“No hay capacidad para la cantidad de privados y viene entonces la queja de hacinamiento”, sostuvo.

Dentro de las celdas tienen   conexiones eléctricas brujas, llamadas telarañas, que son sumamente peligrosas para los internos.

Los reclusos tampoco cuentan con abanicos para enfrentar el insoportable calor del Arco Seco.

En la cárcel de Santiago de Veraguas, la situación es muy similar a la del resto del país. De sus 284 detenidos, 177 están condenados y el resto está en proceso de investigación.

Juan Barría, encargado de la Defensoría del Pueblo en Veraguas, dijo que en la cárcel de Santiago hay hacinamiento porque las celdas son pequeñas y las galerías no tienen la capacidad para la población penal que hoy existe.

Las galerías están dentro de las instalaciones del cuartel de la Policía Nacional y fueron construidas en el año 1972. En esa época era suficiente porque albergaba solo a detenidos de poca peligrosidad y la población penal era de 80 a 100 como máximo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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