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Discapacitados pobres, la otra cara de El Valle

Calladamente, existen personas que claman por ayuda. De éstas, Panamá América conoció a dos jóvenes que encaran la vida en difíciles condiciones.


COCLÉ, Antón. El Valle de Antón es considerado, por muchos, como un sitio para relajarse y disfrutar de los privilegios que brinda la naturaleza. Sin embargo, la otra cara de este paradisíaco lugar son los discapacitados que viven en pobreza extrema y que claman por ayuda ante la falta de alimentación y vestuarios.
Mientras esto ocurre, en el seno de muchas familias antoneras, los políticos del lugar tratan de conseguir una distribución más equitativa de los ingresos municipales para resolver muchos problemas que aquejan a este turístico sector de la provincia de Coclé.
Con los hermanos de la Pastoral de El Valle de Antón, una entidad que visita a más de 150 enfermos de comunidades rurales de este corregimiento, Panamá América se encontró con algunos casos de personas con discapacidad y que requieren ayuda.
Una es Yariela Ojo. Es una joven de 26 años, pero sumida en la pobreza, que la hace padecer hambre y muchas necesidades.
Ella sufre de parálisis cerebral desde su nacimiento, y hasta los 22 años, estaba bajo los cuidados de sus padres, pero ellos ya no están. Para incrementar su desdicha, murieron hace cuatro años.
Sólo quedó con su hermana menor, la que ahora tiene un bebé, y únicamente depende del dinero que le da el padre de su hijo y la venta de algunas plantas que cuida para poder tener un ingreso extra.
Yasmeira, hermana menor de Yarielita, tiene 24 años, y muy entristecida, contó lo doloroso que ha sido salir adelante ante la ausencia de sus padres.
Yarielita, en ocasiones, es atendida por una prima, pero la mayor parte del tiempo la cuida su hermana, quien sufre en carne propia la pobreza y la falta de alimentación adecuada.
Yarielita tiene muchas penurias; a diario es necesario que se le coloquen pañales desechables por su condición. Sin embargo, ante la carencia de dinero para comprarlos, su hermana ha optado por colocarle sábanas y trozos de tela que actúan como pañales, por lo que solicita ayuda para que un alma caritativa done los pañales a su hermana.


Otra de las necesidades de Yarielita son las sábanas o ropa de cama, las cuales tiene que cambiar a diario. También le hace falta dinero para comprar las leches especiales y nutricionales que necesita, como la Enteret en polvo y el medicamento Oroperidol en gotas.
A esta joven, la visita cada cierto tiempo personal del seguro de San Carlos; sin embargo, ella necesita más cuidados y tratamientos. Urge una silla de ruedas para que no esté en cama día y noche.
Otro de los casos que hay en el centro de El Valle y a pocos minutos del mercado de artesanías de este turístico lugar es el de Verónica Morán. También padece de parálisis cerebral e igualmente requiere ayuda.


A Verónica se le donó una silla de ruedas hace algunos años por parte de un diputado de la República; sin embargo, la joven ha crecido y requiere otra para su tamaño.
Casos como estos son sólo algunos que se conocen en El Valle. Hay otras comunidades más apartadas en donde, lamentablemente, hay muchos casos de discapacitados que necesitan una mejor atención.
Mientras estas dos jóvenes piden ayuda, en el distrito de Antón, han surgido diferencias por la repartición de los ingresos municipales.
El representante del corregimiento de El Valle, José Fernández, señaló que sí hay inquietud en los residentes por la distribución de los ingresos que van al municipio de Antón.
Dicen que ellos generan mucho dinero y sólo recibe unos 11 mil balboas, que tienen que ser divididos en tantas comunidades humildes.

 

Ante esto, el tesorero municipal, Luis Andreve, respondió que los ingresos se reparten equitativamente.
Este año, se le dio a cada corregimiento la suma de 11 mil 500 balboas, sin importar cuánto ha dado en recaudación de impuestos. "No hacemos discriminación porque unos aporten más que otros".
En cuanto a las recaudaciones en cada corregimiento, Andreve expresó que el de Río Hato es el que más está dando Antón con 350 mil balboas, el 50% de los ingresos que llegan al Municipio, que están próximos a los 700 mil balboas. Mientras que El Valle da unos 40 mil balboas anuales; Antón, cerca de 30 mil, y el resto de los corregimientos aportan algo menor.
Falta de aceras, carreteras en mal estado y servicio inadecuado de la recolección de la basura son algunos de los problemas que enfrenta el turístico pueblo de El Valle de Antón, y es por eso que piden un cambio en la distribución del dinero.


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234217
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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