Francisco Iturbe, sacerdote asesor de la Pastoral Penitenciaria en la región, explicó que ya han estado adelantando gestiones para lograr que los detenidos puedan quitarse estas imágenes del cuerpo, después de que ellos mismos han expresado su deseo de eliminarse las imágenes, frases y otros dibujos que los identificaba con alguna pandilla y el mundo de delincuencia que ellos quieren dejar en el pasado, y lo que algunos miembros de la Iglesia quieren lograr es ofrecerles esta oportunidad, de sentirse limpios.
Señaló que con esta actitud, los privados de libertad están enviando un mensaje claro de resocialización, porque estos internos han dicho que quieren renunciar al pecado, a la delincuencia y a todo lo que los ha llevado a vivir la triste realidad de una cárcel.
Los privados de libertad señalaron la importancia que tiene para ellos borrar estas huellas de los errores, que antes representaban la gloria y el poder frente a las realidades que vivían, y que hoy son la marca de la delincuencia, que quieren dejar.
El padre Iturbe hizo un llamado a la población en general a tener una conciencia más abierta ante estas personas que han tenido que arrastrar las cadenas de un error en condiciones casi infrahumanas.
Dijo que la sociedad debe brindarle espacios laborales para que ellos puedan ganarse el pan honradamente y a partir de allí comenzar a retomar el camino del bien sintiéndose como hombres nuevos y renovados.