Puerto Armuelles es una zona altamente sísmica y de acuerdo con los datos históricos, la zona se caracteriza por registrar movimientos telúricos de alta intensidad, incluyendo terremotos.
Los baruenses recuerdan como si fuera ayer, todos los eventos telúricos que se han producido en el distrito, donde la angustia y la desesperación volvió el pasado 25 de diciembre, cuando celebraban la Navidad.
Sin embargo, Puerto Armuelles era considerada "la tacita de oro" chiricana, un lugar en el que muchos panameños querían vivir cuando el banano se convirtió en el principal rubro de exportación del país, pero ha visto caer su economía, con una población cada vez más empobrecida y ahora cuando con frecuencia se producen movimientos telúricos quieren abandonarlo.
Desde el último registro sísmico el pasado mes de diciembre, que registró una intensidad de 6.0 grados en la escala de Richter, se han contabilizado más de 600 réplicas, de las cuales más de 60 han superado los 4.0 grados, siendo la más fuerte la que se produjo en la madrugada de este 6 de enero, la cual alcanzó una intensidad de 5.5 grados.
No obstante, a pesar de que la réplica fue menor a las anteriores; -0.5 grados de diferencia del evento principal, según el el informe del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, la profundidad del evento principal estuvo a 22 kilómetros y la réplica más fuerte a sólo 10 kilómetros de profundidad.
Para los residentes de Puerto Armuelles la preocupación radica en que los movimientos telúricos de mayor intensidad se han registrado en horas de la madrugada, cuando la mayoría de la población duerme.
Tampoco se borra de sus mentes recordar el caso de la menor de 14 días de nacida que fue presa de las paredes de la casa que acabaron con su vida al igual que la otra víctima que por la impresión sufrió un infarto.
Un recuento histórico efectuado por el director de Geociencias de la Universidad de Panamá, Eduardo Camacho, sobre los terremotos en el país, destaca que el Golfo de Chiriquí ha sido una zona sacudida por grandes eventos, como el acaecido 26 de julio de 1871 y el del 18 de julio de 1934.
Camacho explica que "en la década de los años 30 sucedieron en esta zona varios eventos que alcanzaron magnitudes entre 6 y 6.5 grados. El último sismo que causó daños en esta zona ocurrió el 1 de julio de 1979, cuyo foco de acción fue localizado a unos 20 kilómetros de Puerto Armuelles, a una profundidad de 12 kilómetros".
A juicio de los moradores de la zona, este movimiento telúrico no pudo ser superado por el sismo del 30 de julio de 2002 y el más reciente del pasado 25 de diciembre de 2003, el que a pesar de haber registrado daños materiales, aquel derribó la escuela secundaria de Puerto Armuelles.
El último de los terremotos dejó como mudos testigos grietas que alcanzan hasta dos kilómetros de largo, como la producida en la comunidad de Los Plancitos en Barú que hizo sucumbir la escuela de esa comunidad.
También el fenómeno de la "licuefacción" que se produjo en la comunidad de los Olivos tras el terremoto donde el agua acompañada por arena emergió de las profundidades de la tierra, que con fuerza e ímpetu la naturaleza le dijo Feliz Navidad al pueblo de Barú.
Los daños en las viviendas han sido cuantiosos. Hay unas mil 143 casas con rajaduras y unas 4,000 personas afectadas directamente.
Para reconstruir las residencias afectadas por el terremoto de la pasada Navidad, se han destinado unos tres millones de dólares, según indicó el ministro de Viviendas Miguel Cárdenas.
El informe levantado por el MIVI precisa que unas 770 casas impactadas necesitan reparaciones y de estas, 330 se van a construir con una base antisísmica, de manera que soporten cualquier otro movimiento telúrico.
Ante la urgencia de construir las viviendas a las personas que perdieron casi todo, ingenieros del MIVI han confeccionado dos tipos de planos con una losa resistente, detalló el ministro.
Existen probabilidades que estas casas sean construidas por empresas privadas y las reparaciones las realice el MIVI, por cual se calcula que las viviendas estén listas en un periodo de mes y medio a dos meses.
Cárdenas sostuvo que las inspecciones en las casas se efectuaron de manera rigurosa en lugares tanto cercanos como lejanos esperando culminar este fin de semana todas las inspecciones técnicas.
Por su parte, Arturo Alvaro, director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), expresó que continuarán apoyando a la comunidad de Barú porque los movimientos telúricos no se pueden predecir.
"Las réplicas están disminuyendo, pero nadie puede predecir si hoy o mañana se dé otro movimiento telúrico pues ésta es una zona sísmica, por lo tanto hay que aprender a vivir con ello", expresó.
Dijo que solicitará a la alcaldía que se establezcan todas las medidas requeridas para las construcciones incluyendo en los bloques que se utilicen, de manera que no vuelva ocurrir lo mismo con las viviendas de llegarse a registrar otro movimiento telúrico en la región.