Testimonio de una oriunda sobre su propio éxodo.
- “A mí me resultó sumamente difícil tener que abandonar mi tierra chiricana y dejar a mi familia, pero por la falta de recursos económicos y no encontrar algún trabajo, no tuve más remedio que trasladarme a otros lugares que ni siquiera conocía”.
- Empleada doméstica
Información básica sobre el distrito
- Barú, en la parte sur de Chiriquí, está conformado por los corregimientos de Puerto Armuelles, Limones, Rodolfo Aguilar Delgado, Progreso y Baco.
- Su población se dedica al sector primario, cultivo de granos tales como el maíz, frijoles, arroz, la palma de aceite, el sorgo, trigo, plátanos, bananos y guayaba.
El éxodo rural es un fenómeno social que siempre ha existido, lo que ha generado beneficios o problemas para las comunidades.
Uno que trajo resultados positivos fue el registrado en el distrito de Barú durante la década de los años 30, cuando personas de toda la provincia de Chiriquí llegaron a Puerto Armuelles acudiendo al llamado de la empresa bananera.
Con esta fuerte ola migratoria, prácticamente se construyó una ciudad en donde no había nada.
Sin embargo, años después, el distrito de Barú sufrió el mayor éxodo de habitantes del campo hacia la ciudad, debido al colapso de la Cooperativa de Servicios Múltiples Puerto Armuelles (Coosemupar).
A raíz de ello, algunos trabajadores se acogieron a la jubilación anticipada y retornaron a sus pueblos de origen. Otros, los más jóvenes, buscaron el sustento en otros lugares y optaron por oficios diferentes, pues el desempleo era enorme.
Variación demográfica.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, en el año 1990, la población en el distrito de Barú era de 60 mil 174 habitantes, mientras que en 2010, la población descendió a 55 mil 775 personas.
Mayra Ibis Berroa, trabajadora social que laboró por mucho tiempo en la Chiriquí Land Company y que, además conoce la problemática del área, explica que “la falta de empleos causó que muchas personas emigraran como familias a otros lugares. El cierre de las bananeras ocasionó que muchos hombres viajaran a la ciudad capital o a otras provincias en busca de un ingreso, provocando la desintegración familiar”.
Un par de experiencias.
José Pitty, quien vive en La Chorrera, relata que por muchos años fue capataz en Finca Blanco con la Chiriquí Land Company, cobraba su salario todas las quincenas, tenía una casa en Puerto Armuelles y, aunque no poseía grandes facilidades económicas, el dinero le alcanzaba para los gastos de la familia.
Sin embargo, con el pago de la liquidación, prefirió comprar una vivienda en La Chorrera y buscar trabajo en diferentes lugares de Panamá Oeste, hasta que por fin encontró un empleo y decidió radicarse con sus seres queridos en ese sector.
Actualmente, viaja a Chiriquí a visitar a sus familiares todos los años.
Por su parte, Marta Rodríguez, oriunda del corregimiento Rodolfo Aguilar Delgado y quien ahora labora de empleada doméstica en la capital, indica que su experiencia fue dura. “Se me hizo muy difícil abandonar mi tierra y a mi familia, pero por falta de recursos y empleo tuve que irme a otros lugares que ni siquiera conocía”.
Lo que dice una socióloga.
En cuanto a la emigración, Marta Icaza, socióloga del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Panamá, manifiesta que el éxodo se da por la falta de oportunidades o por necesidades básicas en la zona de origen. La mayoría de las personas que tienen satisfechas sus necesidades, sencillamente no van emigrar, indicó lcaza.