"A la matita de mastranto casi no le quedan hojas para hacer té. Acostarse sin comer un bocado es casi una costumbre que se ha apoderado de mi hogar", relató con lágrimas Lorena Maribel Sánchez Morales, de 28 años, madre soltera que enfrenta a la triste realidad de no contar con alimentos para brindarle a sus tres hijos.
Esta joven madre fue abandonada por su esposo, Marquit Abdiel Barría, de 28 años. Este humilde hogar está ubicado en el sector de la fábrica de cajas, en la comunidad de Puerto Armuelles, distrito de Barú.
"Se fue a la ciudad capital en busca de mejor futuro, porque en Puerto Armuelles se iba a morir de hambre y de allí en adelante no he vuelto a saber de él. Teníamos 12 años de casados, pero a raíz de la grave crisis que enfrentó el distrito de Barú, decidió viajar a Panamá", comentó.
La casa que alberga a esta pobre mujer está a punto de desplomarse, los palos de caña blanca ya no soportan el peso del zinc que cobija la aldea, donde vive en medio de penurias, pero sin perder la esperanza de hallar una solución a su situación.
Explicó que en medio de sus dificultades no se da por vencida, siempre y cuando sus hijos prueben algún bocado al día. Eso es lo más importante...a ella no le importa que su propio estómago palpite de hambre. Contó que para seguir adelante con sus hijos ha tenido que planchar, sin embargo, ya la situación es sumamente difícil y no le alcanza lo que gana para sustentar el hogar.
Mencionó que son múltiples las ocasiones en que no cuenta con leche para brindarle a sus hijos, por lo que el agua con azúcar y el guineo sancochado son el alimento que generalmente les proporciona. "Vivo con mi madre, de 57 años y con lo que ella gana en la ardua tarea de planchar me ayuda a comprarle leche a los niños y a pagar el agua, mientras que los vecinos cuando me buscan para que les limpie la casa o les cuide los niños me pagan uno o dos balboas y a veces 50 centésimos", manifestó.
Aseguró que esta actividad la realiza una o dos veces por semana y los otros días acude a sus vecinos para que le presten un balboa para poder comer, el cual les paga limpiándole la casa. La niña de ocho años pesa solamente 47 libras, el segundo tiene tres años y pesa 20 libras y el menor de un año y medio pesa 19 libras.
La comida diaria es guineo verde majado con aceite y algunas veces un huevo revuelto, porque dice Lorena que lo que se va a comer prefiere dárselo a esos niños que no aguantan como los adultos. Expresó que su hijo más pequeño toma leche materna, pero no se llena mucho porque de sus senos no sale suficiente.
La compungida madre indicó que llevó a los niños al centro de salud de Puerto Armuelles para solicitar cremas para alimentarlos, sin embargo, según manifestó, los funcionarios le comunicaron que si los menores seguían desnutridos le quitarían al más pequeño. Afirmó que no tiene la facilidad para brindarle una mejor calidad de vida a sus hijos, al tiempo que aseguró que no quiere que se los quiten porque es su madre y los ama.
Señaló que la niña no la pudo enviar este año a la escuela porque no tenía las facilidades para comprarle los útiles escolares y los uniformes, ya que lo que gana trabajando sirve a duras penas para la comida, y no tiene para nada más.
Aseguró que hay momentos que la menor ha convulsionado, por lo que el médico que la atendió le recomendó que dejara pasar un año y el próximo la llevara a una escuela del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), porque además tiene un problema de lento aprendizaje. En este periodo escolar tenía que cursar el cuarto grado, pero ya había reprobado en dos ocasiones.
Expresó que una noche mientras dormían, una vara que soporta el techo se quebró y el zinc quedó a punto de caerse. "La lluvia entraba por todos lados inundando el interior". Pero sostuvo que al menos esta humilde vivienda que no garantiza las mejores condiciones, le da una protección temporal.
La madre relató que en varias ocasiones ha encontrado arañas, alacranes e inclusive culebras dentro de la casa, mientras que "los zancudos no cesan de picar". Informó que visitó el Centro de Atención a la Mujer Maltratada en Puerto Armuelles (CMM) a cargo de la legisladora Gloria Young, donde le comunicaron específicamente que no la podían ayudar porque no saben dónde localizar al padre de los infantes.
Agregó que las veces que acude al centro de Salud le informan que las cremas se han terminado. Manifestó que cuando tiene leche el niño de tres años se toma cinco mamaderas al día, pero cuando no hay, se toma más de cinco mamaderas de agua con azúcar porque ésta no lo llena. Lorena solicitó a las autoridades una ayuda para seguir manteniendo a sus tres hijos.
El Hambre causa estragos en Puerto Armuelles
No sólo en Divalá el hambre está azotando a los moradores a causa del cierre de las fincas bananeras, también en Barú el padecimiento es latente. Son incontables las familias en las que la escasez es su peor martirio.