Con tan sólo siete meses de nacido, ya la vida del pequeño Yardel Álvarez, quien junto a sus padres reside en La Negrita de Penonomé, corre peligro, pues nació con el corazón mal ubicado y esto requiere de un tratamiento y operación costosa.
Eudalis Castillo, madre del pequeño Yardel, desesperada por la situación que vive a diario con su hijo y por la escasez de dinero para el tratamiento del bebé, se vio obligada a visitar el Consejo Municipal de Penonomé a pedir ayuda económica.
Esta sufrida y joven madre, señaló que el niño sufre un "defecto pericardio del diafragma y defecto epigástrico", que se traduce en que su pequeño corazón, se encuentra fuera del área donde tendría que estar, lo que es de grave peligro para un ser humano.
El pequeño nació con este defecto, por lo que inmediatamente se le practicó una operación para colocarle el corazón en su lugar, pero sin éxito, porque el menor casi sufre un paro cardiaco.
Hace ocho días y con sólo siete meses de nacido, este niño sufrió otro paro que casi le cuesta la vida, por lo que la madre desesperada decidió buscar ayuda rápida, solicitándole apoyo a los representantes de corregimiento de Penonomé.
Yardel vive con su madre y su padre en la humilde comunidad de La Negrita en Penonomé, en una modesta vivienda en donde el dinero es escaso. Esta joven pareja teme por la vida del menor, ya que ellos no cuentan con recursos para pagar el caro tratamiento, y sobre todo una posible operación.
La madre del menor lo lleva a atender regularmente al Hospital del Niño en la capital, donde los médicos le informaron que presentaba un defecto adicional en el corazón, un "huequito", situación que agrava la preocupación de la madre por el pequeño Yardel.
La señora Castillo señala que ella no trabaja, y su esposo es empleado eventual, el niño no tiene Seguro Social y los viajes constantes a la capital le afectan económicamente, porque no tienen dinero y deben pedir prestado para realizarle sus tratamientos.
"Antes, yo trabajaba, pero con la enfermedad de mi niño no puedo y la situación económica es cada día peor, no quiero perder a mi niño", señaló muy entristecida la joven madre.
Para los exámenes y evaluaciones mínimo son B/.200.00 cada vez que se atiende, dijo la madre, pero afortunadamente existen fundaciones como la Carmen Conte Lombardo de Penonomé, que le apoyaron con un aporte de B/.220.00.
Yardel no tiene una dieta específica, come lo que sus padres puedan conseguir, pero necesita un tratamiento especial y no debe comer algunos alimentos en exceso porque le afecta el estómago, ya que su corazón está muy cerca de este órgano.
Cuenta la madre del niño que se encuentran en espera de la visita de unos médicos especiales del extranjero, para que estos evalúen al pequeño y decidan si se opera en Panamá o en el exterior.
Según el representante del corregimiento de Pajonal en Penonomé, Marcos Mariscal, el problema que confronta el pequeño Yardel es preocupante, ya que se trata de un bebé de siete meses, por ello solicitó cortesía de sala para que todos los ediles la apoyen.
Mariscal dijo que la junta comunal de su corregimiento apoyará en lo que pueda al pequeño Yardel y a su familia, para que se le dé el tratamiento y operaciones necesarias.
La joven madre señala que sólo pide al pueblo panameño que le ayuden a conservar la vida del pequeño.