El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Chiriquí, Manuel Reyes Cicilia, reiteró el llamado al Gobierno Nacional y a los miembros de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y Derechos del Pueblo Ngäbe-Buglé y Campesinos a que este lunes impere la paz, la sensatez y la cordura, que permitan llegar a un acuerdo definitivo y evitar nuevos cierres de calles que perjudiquen a todo un país.
Dijo que las amenazas de protestar en las calles no llegan a nada; al contrario, generan mucha zozobra en los sectores productivos.

Señaló que la obstrucción de las carreteras representa pérdidas millonarias, que podrían ocasionar el cierre de empresas.
Afirmó que la situación anterior, que duró una semana, ocasionó 12 millones de dólares en pérdidas.

“Estas cifras jamás se pueden recuperar, ya que fueron ventas que se dejaron de efectuar”, añadió.
Expresó que muchos productos se perdieron debido al largo tiempo que estuvieron expuestos durante el cierre.

Manifestó tener la esperanza de que el lunes 27, cuando se reanuden las conversaciones, haya un mejor acercamiento y la disposición de llegar a un acuerdo.
Indicó que en la provincia de Chiriquí, tanto en comerciantes, productores y estudiantes como en el pueblo en general, existe una gran incertidumbre.
Agregó que la inestabilidad por los cierres se percibió durante los días del Carnaval, ya que miles de personas se abstuvieron de viajar a esta región.
Por su parte, el presidente de los productores de tierras altas, Virgilio Saldaña, calculó en $2 millones las pérdidas registradas durante los cierres..
Dijo que muchos productores no llegaron al mercado porque se pudrieron
“En nuestro sector, este dinero es irrecuperable, ya que se dejaron de vender productos hortícolas”, argumentó.
Indicó que se vive en una incertidumbre debido a las amenazas de cierre por parte de los ngäbes y buglés.
Considera que el Gobierno debe buscar alguna alternativa que solucione este problema de una vez por todas.
Dijo que los trabajadores del campo se dedican a producir y vender productos perecederos, pero se necesita trasladar esos alimentos a los mercados de destino, porque, de lo contrario, se verán aún más perjudicados.
“Las pérdidas generadas por el cierre fueron de impacto para todos los productores, cuando llegó el día de pago. Hubo que hacerles frente a los compromisos con los bancos, proveedores y trabajadores, pese a que no se pudieron vender los productos”, afirmó.
Mientras tanto, la empresa de transporte David-Panamá, a través de su gerente, Nicolás Rivera, manifestó que los cierres de los indígenas dejaron pérdidas por $200 mil,
“Es preocupante para el sector transporte el caos que puede generarse nuevamente por otro cierre de la vía Interamericana”, agregó.
Manifestó que, debido a las amenazas de cerrar las calles, está muy lenta la venta de boletos entre Panamá y David.
“Esa situación obligó a la disminución de 15 unidades los viajes diarios de David a Panamá y viceversa.