La muerte de Javier Jair Mendoza, un niño de 8 años, cuyo cuerpo fue encontrado en estado de descomposición el pasado 23 de junio, se mantiene en el misterio y cada día surgen nuevas hipótesis de lo sucedido, entre las que no se descarta un crimen o un accidente, y algunos especialistas se preguntan en dónde se encuentra la ropa del menor y por qué fue encontrado desnudo.
Los primeros informes del forense, Carlos de Bernard, señalan que la muerte del menor posiblemente fue producto de asfixia por inmersión, tesis que es rechazada tanto por familiares, amigos, padres y maestros de la escuela Manuel Urbano Ayarza, donde estudiaba el pequeño.
El acta de defunción no ha sido entregado aún a los familiares de Jair, porque según funcionarios de Medicatura Forense, se están realizando otras investigaciones para determinar si el cuerpo presenta signos de violencia, pese a que en las dos primeras fases de la autopsia no se reflejaron.
PADRE SEGURO DE UN CRIMEN
Una de las versiones que han surgido en torno a la muerte de Jair es que quizás el niño se cayó y, producto del golpe al estar acompañado de algunos amigos, éstos se fueron asustados.
Su padre, Javier Antonio Mendoza, dijo haber soñado con su hijo Jair, quien le revelaba que dos menores lo habían asesinado.
Pese a esto, Javier Antonio asegura sentirse más "tranquilo porque siempre quise que me apareciera aunque fuera en sueños", sin embargo, asegura que nadie puede quitarle de su mente que lo mataron, pero tarde o temprano ellos se entregarán.
ESPECIALISTA DESCARTA ACCIDENTE
En los primeros informes forenses también se conoció que los ojitos de Javier, sus genitales y deditos de pies y manos (algunos de ellos) habían desaparecido, pero no por las aves de rapiña (depredadores), porque no había huellas de picaduras, mas sí de pequeños dientes en forma triangular, probablemente de roedores.
El doctor Alfredo Vívero Díaz y Leyda Acuña, ambos veterinarios que atienden diariamente a mascotas que en muchas ocasiones han sido mordidas por reptiles u otros mamíferos descartan en un 90% la existencia de depredadores que no sean aves de rapiña, detrás del Instituto Profesional y Técnico de Colón (IPTC), área donde fue encontrado el cuerpo.
Vívero dijo que algunos animales como las lagartijas, borrigueros, mapaches e iguanas se dedican a rumiar, pero se asustan con la presencia de personas y rechazó que en la zona existan animales que puedan atacar a humanos como para hacerles daño.
El libro de Biología Moderna de Otto Towle indica que las lagartijas y borrigueros se alimentan de pequeños insectos, además de hierba. La iguana y las serpientes que son reptiles carnívoros, sólo se alimentan de insectos, peces, anfibios pequeños, lagartijas, aves, roedores, conejos y otros pequeños mamíferos.
El profesor de Biología, Leopoldo González y Amada Rodríguez coinciden que los animales que pueden abundar entre la vegetación detrás del IPTC se alimentan de hierba, además de las zorras que le gustan las aves, y explicó que sólo las aves de rapiña pueden comer cuerpos descompuestos.
Por su parte, la veterinaria Leyda Acuña sostiene que pudieran existir perros o zorras que tienen dientes triangulares, pero estas especies no son "carroñeras" (comen carne en descomposición), y en cuanto a las lagartijas afirma que da pequeños mordiscos, pero no para comer grandes trozos.
Acuña reveló que si un cuerpo está sumergido pudiera ser picado por peces o cangrejos que tienen tenazas en las partes más blandas.
La rata negra que predomina en áreas rurales y granjas agropecuarias también pueden tornarse activas cuando buscan alimentos, encontrándose especialmente donde se depositan desperdicios orgánicos.
Estas ratas pueden rumiar cuerpos humanos descompuestos, pero no los huesos, sus extremidades anteriores están adaptadas para correr, trepar y obtener comida, tienen dientes fuertes como cinceles llamados incisivos, útiles para romper nueces o roer madera.
Por otro lado, una veterana en investigaciones, consultada por este medio, asegura que la muerte no es accidental y uno de los indicios, según ella, es que hasta la fecha no se ha localizado la ropa ni los zapatos que utilizaba el pequeño cuando desapareció.
Aunque no hay seguridad de qué día se le dará cristiana sepultura al cuerpo de Javier Jair, sus familiares piensan que posiblemente mañana despedirían al inocente niño.
A Jair sólo le faltaban 83 días calendarios para cumplir sus 9 años, hoy toda una comunidad clama justicia y el deseo de conocer qué sucedió en realidad.
Por otro lado, los padres de familia de la escuela Manuel Urbano Ayarza están solicitando una reunión con el médico forense que atendió el caso, para que les brinde una explicación de la muerte del niño.