En el vertedero de Penonomé fue encontrado un feto esquelético de aproximadamente 9 meses de gestación, oculto dentro de una cesta de mimbre.
El pequeño cuerpecito encontrado sólo tenía piel en una de sus piernas, mientras que en el cuello tenía una cuerda amarrada, lo que al parecer fue utilizado para el asesinato.
El levantamiento del cadáver lo efectuaron los funcionarios de la Fiscalía Superior.
Luego se mudaron al Centro de Educación Básica General Alejandro Tapia.