"El llanto desgarrador de un recién nacido alertó a una indígena que recolectaba café. Ella miró y encontró a un infante enterrado hasta el cuello y listo para ser devorado por un perro.
El recién nacido, todavía sin nombre y de raza indígena, fue trasladado de inmediato al hospital José Domingo de Obaldía en David, donde se encuentra estable.