Una paciente esquizofrénica tiene atemorizadas a varias familias residentes en la comunidad de Potrero Grande, en La Chorrera.
Jilma Cano, una mujer alta y bastante corpulenta, es la causante de todo este conflicto.
Según los afectados, ya no pueden dormir tranquilos ante el temor de que sus hijos vayan a ser agredidos por esta enferma mental, que los corretea con un machete.
Según el psiquiatra Gonzalo González, del hospital Nicolás Solano, esta paciente estaba mejor y por ello fue dada de alta.
Al parecer, la mujer dejó de tomar los medicamentos y su estado de salud empeoró, porque su esposo y tres hijos la abandonaron.