Coclé. Para los residentes de la comunidad de Chiguirí Arriba de Penonomé, un entierro se ha convertido en una verdadera odisea, en donde deben subir más de 100 escalones y caminar por un área peligrosa, en donde inclusive han rodado cadáveres.
Según cuenta Gregorio Morán, es un grave peligro más que todo en invierno porque hay que subir por una vereda deteriorada y más de cien escalones para poder enterrar a los difuntos.