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Estudiantes superan grandes obstáculos para triunfar


Pese a las grandes necesidades que pasan diariamente estudiantes en San Roquito, comunidad ubicada en el distrito de Olá, provincia de Coclé, aún conservan esos deseos de superarse. Con una carretera en mal estado, los jóvenes debe dirigirse al Centro de Educación Básica General.
Y las limitaciones en carreteras no sólo se centran en este punto, se suma la falta de transporte y la inexistencia de teléfonos en la comunidad, problemas que las autoridades conocen, pero no se hacen nada por solucionarlos. A esto se le puede incluir las interrupciones del servicio eléctrico y de agua cuando hay fuertes lluvias, situación que obliga a los docentes a enviar a los estudiantes a casa.
El centro escolar, localizado en un área apartada del corregimiento de El Copé, fue construido en 1972. Cuenta actualmente con una matrícula de 130 estudiantes, que son atendidos por nueve profesores. Por encontrarse en un área de difícil acceso y contar con jóvenes provenientes en su mayoría de humildes familias, el plantel funciona como un internado.
Existen un total de 74 internos y el resto, por carecer de los suficientes recursos económicos para pagar B/.10 por permanecer en este internado o un transporte que los lleve a la escuela, optan por caminar unas dos, tres y hasta cinco horas hasta sus viviendas.
Nidia Blanco, estudiante del noveno grado (III año) de este colegio, relató que si en la época de verano no existen los vehículos necesarios para transportar a los estudiantes mucho menos cuando llueve, porque la carretera está intransitable.
Contó que como no existen suficientes vehículos que los puedan llevar hasta la escuela desde el corregimiento de Olá, tienen que ingeniárselas para poder asistir a clases, con el transporte que viaja hacia la comunidad Huacas de Quije.
"Los carros que hay son tipo pick-up, de doble tracción; su vagón tiene una capacidad para 12 personas sentadas, pero la mayoría de las veces subimos hasta 25 estudiantes en un sólo vehículo, y como es tan reducido el espacio, unos van en la capota, otros en la defensa o guindados", detalló Nidia. Destacó que la manera como viajan los estudiantes hacia el centro educativo ha provocado accidentes. "Una vez el vagón de uno de los carros se desprendió, cayendo los estudiantes al suelo en momentos que estaba en marcha, pero por suerte nadie salió herido de gravedad", indicó.
Si esto ocurre en la época seca, sostuvo, en invierno la situación se pone peor, porque con el mal estado de la carretera y el agua lluvia "los vehículos patinan en el lodo". Por el peligro que esto representa, algunos conductores se abstienen de viajar hasta San Roquito, por lo que tienen que caminar unas dos horas y media, para llegar al centro educativo. Sin embargo, hay jóvenes que residen en sectores como Burrica y Barreta a tres y cinco horas de caminos.
Por su parte, Yomaris Corozo, una de las estudiantes afectadas residente en la comunidad de Las Sabanas, camina dos horas para poder llegar a la escuela. "Cuando llueve nos tenemos que quitar las medias, los zapatos, llevar los cuadernos dentro de un cartucho para que no se mojen y caminar, porque no se puede hacer más nada, y por eso necesitamos que nos arreglen la carretera", recalcó.
Mientras no llueva en este sector los estudiantes cuentan con el servicio de energía eléctrica y agua. Pero cuando se registran los fuertes aguaceros, que es normal durante esta época del año, inician los problemas para los estudiantes internos y docentes, ya que cuando hay descargas eléctricas se va la luz. Tal situación incomoda a los estudiantes cuando este problema se registra en horas de la noche, quedando el plantel en total oscuridad, en medio de la vegetación de San Roquito.
Nidia manifestó que también se va el agua, ya que las turbinas funcionan con electricidad. Cuando no cuentan con el vital líquido, tienen que recurrir al río que está a pocos metros de la escuela para poder bañarse, pero cuando está crecido, hay que turnarse una plumita que se encuentran fuera de las instalaciones del puesto de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
Cuando llueve por varios días, las clases se suspenden, y los estudiantes son enviados para sus casas, ya que sin agua, no se pueden preparar los alimentos de los internos y mucho menos se puede mantener el aseo de los servicios sanitarios.
A pesar que el personal administrativo del centro ha solicitado en varias ocasiones la instalación de una línea telefónica, sus esfuerzos han sido en vano. Ni en la escuela y en sus alrededores existe este medio para comunicarse. El teléfono más cercano se encuentra en El Copé, a una media hora del lugar, pero lamentablemente, según algunos de los profesores, la mayoría de las veces se encuentra dañado, por lo que tienen que caminar hasta El Cristo, pero antes, deben recorrer casi una hora del mal camino.
Algunos de los docentes cuentan con celulares y para poder comunicarse deben subir hasta el tanque de reserva de agua de la institución, corriendo el riesgo de sufrir un accidente, escogiendo un área alta. El director del centro educativo, Adildo O´Caña, recalcó que el primer ciclo está incomunicado, y que cuando se registra una emergencia con los estudiantes, no pueden avisar al centro médico de Olá o a cualquier otra persona que los pueda auxiliar, a menos que hagan uso del único vehículo de la escuela.
"Nos sentimos olvidados y pareciera que no somos de interés para las autoridades, porque uno pide y pide y no nos complacen, mientras que en otras comunidades les solucionan rápidamente", expresó.
Hay que señalar que por el mal estado en que se encuentra la vía de acceso hacia el centro educativo, una comisión conformada por docentes de este plantel visitó las instalaciones del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Coclé, para buscar una respuesta a este problema.
Los docentes advirtieron el posible cierre de la vía Interamericana, para ser escuchados, "porque son muchos jóvenes de esta zona apartada que tienen el deseo de estudiar". Entre otras de las necesidades del centro de educación básica están la falta de una inspectora que se encargue de supervisar a las niñas en la sección del internado; además un contable, ya que la secretaria hace varias funciones en la escuela; también una cocinera.
El plantel que cuenta con nueve aulas de clase y dormitorios para los estudiantes internos, requiere trabajos de mantenimiento, ya que en algunas de sus paredes y pisos presenta algunas grietas. Por la serie de dificultades que atraviesan los jóvenes que asisten a este primer ciclo, algunos padres de familia han tomado la decisión de matricular a sus hijos en otros planteles localizados en los distritos de Natá y Aguadulce.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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