Esta producción solo fue de la marca Chiquita, ya que la Cónsul de primera calidad y Amigo de segunda, no fue solicitada por la comercializadora, donde calculan que la producción pudo alcanzar 700 mil cajas.
Mientras que las plantaciones bananeras en Puerto Armuelles se mantienen en condiciones normales y la calidad está excelente, lo único que ha disminuido son los pedidos para el mercado internacional, señalan los trabajadores.
Domiciano Cárdenas, gerente interventor de COOSEMUPAR, explica que al comparar la calidad de exportación del producto con los años anteriores, es superior.
En estos momentos, sostiene, se encuentran en la época de mayor producción dentro de los bananales, pero no para la exportación. Todos los países productores de banano se encuentran en sus máximas producciones y el mercado internacional se satura de fruta.
Aunque reconoció que en las conversaciones que efectuaron con la comercializadora acordaron que el contrato 5050 debía funcionar cuando se terminaba de entregar el volumen acordado en el primer semestre, lo cual se cumple a mediados de diciembre.
Recientemente la dirigencia del sindicato de trabajadores y la gerencia de la cooperativa estuvieron en Costa Rica compartiendo experiencias con los productores bananeros y detectaron que los problemas de Sigatoka en estas regiones son más evidentes que en las plantaciones del distrito de Barú.
Según Cárdenas, las plantaciones de las empresas trasnacionales exportadoras en esa región tienen una situación mucho más grave con la Sigatoka que las fincas de la zona del Barú.
Se mantienen preocupados por la insistencia de la comercializadora en seguir cosechando con un mínimo de cinco hojas; mientras que en atlántico de Costa Rica el promedio para cosechar a duras penas llega a cinco hojas.
Esta situación demuestra que hay mucha fruta que están exportando con menos de cinco hojas y en la región del Barú es completamente prohibitivo, puntualizó Domiciano Cárdenas.