Literalmente, ahogados en basura se encuentran los residentes del distrito de Bugaba, en la provincia de Chiriquí, lo que mantiene preocupado a las autoridades porque podría generar una crisis y poner en peligro muchas vidas humanas.
La basura por todos lados, representan focos infecciosos y un pésimo espectáculo para cientos de visitantes.

Las 40 toneladas diarias de basura, que producen los 70 mil habitantes de Bugaba ya no pueden taparse ni esconderse.
Los desechos aparecen en lotes baldíos y carreteras.
El alcalde de Bugaba, Joaquín Castillo, tiene la esperanza de que el problema de la basura, en el Parque Manuel Amador Guerrero, se resuelva pronto.
Afirmó que una vez finalicen los trabajos de construcción del nuevo mercado público, se trasladarán a todos los vendedores hacia la nueva estructura.
En relación al incremento en el cobro por el ingreso de camiones al vertedero de David con basuras de Bugaba, señaló que con la intervención de la gobernadora no se aplicará el incremento, sino hasta el mes de diciembre de este año.
Dijo que en ocasiones, el parque presenta montañas de basura y la gente come al lado de estos cerros de desechos sólidos.
Otros vecinos, sin posibilidad de recibir el servicio de recolección, queman los desechos, provocando molestias y enfermedades respiratorias.
“Les hemos pedido a los moradores que no les lancen la basura a sus vecinos para evitar problemas”, agregó Castillo.
En el ambiente se entiende que cualquier cosa que se diga puede provocar protestas espontáneas y nadie quiere meter la pata.
Rashid Díaz, representante de la empresa Servicios Ambientales de Chiriquí (SACH), administradora del vertedero, dijo que hubo un incremento de 25 balboas a 75 dólares cada vez que el camión recolector ingresa al vertedero.
“Hemos analizado más de 100 terrenos y presentado proyectos coherentes, pero parece que la basura bugabeña es radioactiva, pues nadie la quiere”, añadió.
Señala que ahora han salido cientos de especialistas en basura y el problema de la contaminación es de toda la comunidad, pero nadie quiere los desechos.
La crisis se agudizó desde hace seis meses cuando la comuna de David revocó el permiso a los municipios de Boquerón, Alanje y Bugaba para lanzar los desechos sólidos en el vertedero de San Pablo, explicó el alcalde.
Manifestó que es un problema de arrastre.
El contrato, desde hace seis años con el Servicio de Aseo de Chiriquí, no se cumple por la negativa de la comunidad a pagar una tasa de aseo.
La basura en los lugares más transitados la recoge un contratista que cobra a los usuarios 0.50 por bolsa. Es una práctica que se sigue haciendo y hemos tenido este año la colaboración de personas que nos permiten lanzar la basura en sus predios, pero ni siquiera me atrevo a decir dónde están para evitarme una protesta, agregó el alcalde.
En la Concepción, la acumulación de basura en el principal parque del distrito pone en riesgo la salud de las personas que a diario acuden a la principal actividad comercial que está alrededor del parque.
“No puede ser que los bugabeños recojamos las basuras en nuestras casas y que en el parque no se haga lo mismo”, afirmó Pedro Martínez, un residente de la comunidad de Concepción.