El sargento Humberto Almengor murió de varios disparos en la comunidad de Cerro Punta, donde trabajaba, después de que lo engañaron para que acudiera a una cantina donde supuestamente se había iniciado una pelea, el 2 de noviembre de 1968. Almengor falleció el 3 de noviembre cuando era llevado a recibir atención médica.
La misma suerte corrió el cabo Eduardo González Baules; no obstante, su asesinato, atribuido a guerrilleros civiles que supuestamente apoyaban al doctor Arnulfo Arias, se dio en medio de una emboscada hecha al pequeño puesto policial de Piedra Candela, el 9 de enero de 1969.
Todas estas afirmaciones han sido manifestadas por tres hijos del sargento Humberto Almengor y la viuda del cabo Eduardo González, quienes bajo la representación de dos abogados, quieren que se responsabilice a los culpables de estas muertes.
"En aquel tiempo, decían: Mira, esa es la familia de los militares que tumbaron al Gobierno", explica la señora Lucrecia Pimentel, viuda de González, justificando el silencio ante la muerte de su esposo.
Los abogados Rogelio Sánchez y Nilo González aportaron como principal prueba de la muerte de los pertenecientes a la Guardia Nacional, certificados de defunción que señalan los fallecimientos a consecuencia de heridas con arma de fuego.
Martín Almengor señaló que exigen respuestas sobre lo que en realidad pasó con su padre, el sargento Humberto Almengor, quien tenía en ese momento 58 años de vida y le faltaba poco tiempo para jubilarse.
En la mayoría de las desapariciones físicas atribuidas a los militares de esa época, no existe verificación oficial de las muertes y se están investigando.
El abogado Rogelio Sánchez indicó que esperan que se investigue el fallecimiento de los servidores de la Guardia Nacional, que sí tienen pruebas precisas.
Hay testigos de ambas tragedias.