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Exportan anguilas, aletas y mantarrayas desde Azuero

Pescadores de Boca Parita, El Agallito y Mensabé han diversificado su oferta y reciben ingresos por variedades no utilizables en el territorio nacional. En Panamá se permite la pesca del tiburón si se usa todo el cuerpo y no solo la aleta. La pesca de anguilas y mantarrayas aún no está regulada.


Thays Domínguez (provincias.pa@epasa.com) / -
INFOGRAFIA


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Las aguas del Pacífico, que bañan las costas de la península de Azuero, están llenas de especies que en nuestro país no son utilizables como alimento. Difícilmente usted verá un plato servido de anguilas, mantarrayas y aletas de tiburón que, no obstante, son muy apreciadas en otras latitudes, por lo que su comercialización al extranjero se ha convertido en una buena fuente de ingresos y empleos en Azuero.

Exportación

La empresa Salva Mar se encarga de cubrir el mercado internacional que solicita mantarraya. Su gerente, Digna Cedeño, explicó que esperan poder comercializarla por mucho tiempo, pues por año han logrado colocar un millón de libras de mantarraya en el mercado internacional en filetes congelados a México.

También se están estudiando nuevos mercados para su carne, como Aruba y otras regiones del Caribe.

El cuero igualmente se aprovecha y se exporta a Vietnam, donde se usa en la industria manufacturera para zapatos y carteras.

Al ser la mantarraya una especie no consumida en Panamá, hay buena producción durante todo el año, pero la temporada alta va de enero a marzo.

Desde hace unos dos años, Salva Mar también incursionó en la exportación de anguila o “culebra” de mar, como se conoce entre los pescadores, la cual es enviada a mercados asiáticos. Anualmente se envían cuatro contenedores, principalmente durante la temporada alta, que va de mayo a noviembre.

Ninguna de las dos especies cuenta con una regulación para su pesca, sin embargo, la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) realiza las investigaciones necesarias para lograr su protección.

“Como empresa nos interesa que se regule la pesca de anguilas y rayas, ya que nos daría seguridad en nuestra industria por muchos años”, dijo Cedeño.

A diferencia de las mantarrayas y anguilas, la comercialización de aletas de tiburón sí está regulada y es supervisada por la Arap, sobre todo para evitar el aleteo, práctica de cortar la aleta del tiburón y tirar el animal vivo al mar.

La empresa herrerana Olas del Caribe es una de las principales exportadoras de aleta en el país. Desde hace 12 años, las aletas se compran a comercializadores regulados por la Arap y se procesan para luego ser enviadas a Canadá, desde donde se distribuyen a compradores asiáticos, quienes las consumen sobre todo en sopa.

Yamileth Amores, gerente de la empresa exportadora, señaló que los productos provienen de aguas de Pedasí, Búcaro y Mensabé, en Los Santos; Boca de Parita, en Herrera; Remedios, en Chiriquí, y Río Hato, en Coclé.

Actualmente, la empresa envía a Canadá, además de las aletas de tiburón, buche de corvina y congrio, también secos, según explicó Amores.

Las aletas de tiburón se exportan durante todo el año. La temporada alta va de marzo a mayo, que es cuando salen las aletas más grandes. Las principales especies utilizadas son el tiburón martillo y el conocido como “mamón”.

Como medida de conservación de la especie, en el mes de junio se frena la caza, lo cual busca evitar que sean capturados animales muy pequeños.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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