Esto es porque, de 599 casos atendidos a través del Programa de Atención y Orientación de esa entidad, 288 jóvenes fueron referidos por deambular en las calles a deshoras, mientras que 148 presentaron problemas de conducta. De estos 599 casos, 352 fueron referidos por la policía.
Pero lo más preocupante es que los padres de 155 jóvenes pidieron desesperadamente auxilio ante el programa, al no saber qué hacer para mejorar la conducta y relación con sus hijos. Y no es que recurrir al programa se amalo, sino que puede ser indicio de que quienes trabajan con juventud tienen toda la razón cuando dicen: "Hay falta de autoridad en los hogares panameños".
Virginia Castillero, jefa del citado programa del Ministerio de la Familia, además de la pérdida de autoridad, también hay una inadecuada interpretación del Código de la Familia... "En ningún lado dice que no pueden corregir a sus hijos, muy por el contrario, lo que dice es que no pueden maltratarlos".
En su labor, la especialista encuentra que mientras se supone que los jóvenes deben estar en sus casas entre las 8 y 9 de la noche, en algunas ocasiones muchos proceden de hogares disfuncionales y peor aún, pasan días fuera de sus casas, siendo localizados por sus padres a través de los operativos.
Un porcentaje significativo de jóvenes que llega a esas instalaciones consume alcohol, marihuana y “pegón” (marihuana procesada con químicos, entre ellas alcanfor y diesel, que la hace altamente adictivo y dañino).
De enero a junio, los jóvenes entre 15 y 17 años fue la población más atendida en ese lugar.
Las estadísticas de ese programa señalaron que los adolescentes inician su vida sexual desde los 14 años.