Con la mitad del presupuesto ideal necesario para desarrollar este tipo de actividades con el lujo que se merece, se celebró ayer en La Villa de Los Santos el Corpus Christi.
Alrededor de 30 mil dólares, recogidos con dificultad durante todo el año a través de donaciones y actividades diversas por la Asociación de Rescate de Danzas Miguel Leguízamo, fue la cantidad invertida en los diferentes aspectos que involucran esta costumbre.

Sobre los problemas que afrontan cada año para cubrir los gastos, los villasoletanos sostienen que si el Estado no los apoya, esta bonita actividad, que data de tiempos coloniales, podría desaparecer.
El principal motivo obedece a que, según los organizadores, realmente se necesitan unos 60 mil dólares hoy día para realizarla sin limitaciones y sin tener que reutilizar algunos importantes implementos .

Eduardo Vásquez, gestor cultural del Municipio de Los Santos, dijo que son muchos los aspectos económicos que incluye la celebración, como el pago a músicos, el costo de los vestidos de 18 danzas, altares y la divulgación, entre otros.
Detalló que un músico gana entre 30 y 40 dólares, dependiendo del instrumento; un altar cuesta entre 200 dólares el más chico y 600 el más grande; y una alfombra de flores, sencilla, unos 250 dólares.
Este año, la alfombra que más acaparó miradas fue la del Instituto Nacional de Cultura, cuyo tema fue los 500 años de la llegada de Santa María la Antigua.
La obra fue hecha por un grupo de artesanos de Las Palmitas de Las Tablas y representó una inversión cercana a los 3 mil dólares.
Voces de alerta
A través de una carta abierta al pueblo de La Villa, la Asociación de Rescate de Danzas Miguel Leguízamo, que data de 1988, informó esta semana que en los últimos años han limosneado el dinero para celebrar el Corpus y que la tendencia es que desaparezca.
En el mencionado documento, se pregunta ¿qué ha pasado con la ley del Corpus Christi? y ¿dónde está la Autoridad de Turismo?
Aristides Burgos, presidente de la Asociación, dijo que lo político no debe mezclase con la cultura.
Para Eustaquio Jiménez, poeta y morador de La Villa, hace falta que el pueblo unido insista en este apoyo para darle a la festividad el lugar privilegiado que esta debe ocupar.