Ancianos, niños y mujeres de todas las condiciones sociales, caminan todos los años desde diversas partes del país, para agradecer al Cristo Negro de Portobelo, los favores recibidos.
La fe de estas personas es tan grande que sienten que si caminan largos tramos, o realizan sacrificios como entrar arrodillados o dejarse caer espermas de vela caliente, pagan su deuda.
Monseñor Audilio Aguilar, señaló que son muchas las críticas que los católicos han recibido, al decirse que adoran una imagen de palo; sin embargo estas personas ven la representación de Jesús.
El alto clero de la Iglesia en Colón, opina que la fe de estas personas es lo que más vale, y su agradecimiento a los milagros es muestra que Jesús Nazareno los ayuda en sus peticiones.
Cuenta la historia que las procesiones nacen cuando el santo se quedó en la comunidad de Portobelo.
En ese entonces la mayoría de las personas estaban enfermas con viruela y al llegar el santo ésta desapareció.
Algunos dicen que habían dos Cristos, el blanco para Portobelo y el Negro para otras latitudes; pero al tratar de llevarse el negro en una embarcación la tormenta no lo dejaba irse.
"Yo me libré de muchos problemas en la cárcel, porque el Naza me defendía y ahora debo pagarle", indicó Ricardo Berbel, que pagó una condena por homicidio.
Señaló que estaba cansado de los abusos de los que era víctima, y lleno de fe, pidió al santo para que lo protegiera, pues no quería morir; y este lo salvó.