De Centroamérica y Colombia, en su mayoría, proceden los artesanos que, desde el jueves 14 y hasta el domingo 24 de marzo, se han instalado en la sede de la Feria Internacional de David con el propósito de vender sus productos y adquirir ganancias importantes con las cuales regresar a sus países.
Xiomara Torres es una de ellas. Esta trabajadora nicaragüense llega cada año a Chiriquí para vender sillas, mecedoras, obras con fibras de bananos y otras artesanías, las cuales preparan utilizando el laurel y el cedro, con diseños tipo Goliat y cuyos precios oscilan entre los $550 y $650.

Este año se trasladaron a David, 85 artesanos de Nicaragua, quienes duermen y se alimentan en la misma feria, a fin de abaratar costos, ya que muchos vienen como ayudantes a expensas de sus jefes y, después de los once días de actividad, obtienen un pago de $150.
Explica Torres que afortunadamente las ventas en la feria de David son muy rentables, sobre todo los últimos días, porque muchas personas van primero a observar y luego regresan a comprar el producto de su interés, en ocasiones hasta un día o tres días después de culminada la feria.

“La situación está muy difícil en Nicaragua, por lo que siempre venimos a comercializar nuestros productos, no solo en la feria de David, sino también en la de La Chorrera y en la de Azuero”, afirma Xiomara, quien asegura que Panamá es el único punto del extranjero al cual acuden a trabajar durante el año.
Según Claribel González, directora de Ventas y Mercadeo de la feria de David, más del 50% de los expositores son extranjeros, y este año se ha incrementado la cantidad de artesanos de Nicaragua con las ventas de sus muy gustados muebles; los de Colombia, que ofrecen una gran variedad de productos de cuero; y también otros artistas de Ecuador, Guatemala, El Salvador, Perú, Brasil, Honduras, Costa Rica y México.
El hondureño Armando Ponce explica que no siempre las ganancias son grandes, pero igual participa todos los años para ofrecer puertas, baúles y bares, entre otros muebles, a precios que van de $150 a $800.
Al igual que sus colegas nicas, Ponce se ahorra los gastos de estadía y duerme en la feria los 11 días, durante los cuales vende la misma cantidad de mercancía que venderían en su país en todo un mes.