Después de los estragos por las lluvias e inundaciones, la entrega de alimentos continúa en 14 comunidades apartadas de Yaviza, mientras las aguas del Chucunaque se encuentran bajando de nivel, gracias a las buenas condiciones del tiempo, que en los últimos días ha sido favorable para mejorar la situación de los afectados.
Sin embargo, las autoridades de la iglesia Católica de la región temen una hambruna en la población, al considerar que aun existen áreas a las cuales no ha llegado alimento alguno.
La religiosa Carmen Ronquillo, de El Real, señaló a Panamá América que existe una comunidad en las márgenes del río Yape donde aún no ha llegado la ayuda.
"Allí no ha llegado nadie. El área fue devastada, sobre todo la plantación de platanales, que es la única forma de subsistencia y alimentación de esta área indígena", sostuvo Sor Carmen.
La religiosa pidió al gobierno nacional que llegue a las comunidades más apartadas, para que la ayuda sea para muchos meses. Pide que la entrega de alimentos se haga de forma equitativa en las poblaciones afectadas.
Por otro lado, las autoridades de Salud ya se preparan para llevar la "Caravana de la Salud" a esta apartada región fronteriza.
La gira que se iniciará el 10 de diciembre, congregará a un equipo multidisciplinario de salubristas, que permitirá atender a la población afectada, para que se puedan disminuir los riesgos de brotes de enfermedades.
El jefe de Contingencia del Ministerio de Salud (MINSA), Ovidio De León, explicó que tratan de evitar la proliferación de vectores y brotes de diarrea o vómito.
Actualmente la región de Salud de Darién mantiene un cerco sanitario y se realiza un análisis epidemiológico para evitar que aumenten los casos de diarrea y problemas respiratorios.
Igualmente se ha coordinado la ayuda internacional de los principales organismos de salud para disminuir la infestación de vectores, por lo que se ha pedido la donación de larvicidas, medicamentos entre otros rubros, debido a la formación de lagunas que son propicias para el desarrollo de las larvas. Unas 28 comunidades de la provincia se inundaron luego que los ríos Membrillo, Tupiza, Urgantí, Tuqueza, Chico y Chucunaque se salieron de su cauce.
Las inundaciones dejaron al menos 8,251 personas afectadas y cultivos arrasados.
Se prevé que con la evaluación de los daños, se pueda cuantificar la distribución a largo plazo de la ayuda.
Se hace urgente la letrinación, rehabilitación de tuberías, viviendas y el traslado si es necesario de algunos pobladores a áreas más seguras.
Se han hecho ollas comunes de alimentos para comunidades más cercanas y para las más apartadas se están entregando bolsas de alimento para una duración de 4 a 5 días.
SINAPROC, organismo que coordina las donaciones, mantiene en el área a un personal que distribuye la ayuda en la región.