El obispo de la Diócesis de David, monseñor José Luis Lacunza, se mostró temeroso de que el Canal de Panamá sea únicamente aprovechado para beneficio de unos cuantos panameños y no de las grandes mayorías, por lo que recomendó a los gobernantes y miembros de partidos de oposición que dejen de lado la política partidista.
Dijo que desde los inicios de las negociaciones, la Iglesia abogó y mantuvo su firme posición de que la vía interoceánica fuera administrada exclusivamente por los panameños y en ese sentido, se mostró complacido con el hecho de que "hayamos alcanzado por fin la victoria", tal y como lo expresa el Himno Nacional.
No obstante, cuestionó que en el futuro la soberanía alcanzada sólo sea utilizada por un minúsculo grupo y no por todos los panameños sin distingo de raza, credo, posición social o ubicación geográfica.
Las declaraciones de Lacunza se dieron, tras alegar que anteriormente se acostumbraba decir que "ese potencial económico" era administrado por los gringos, pero ahora esa excusa no existe.
Es deber entonces de todos los panameños, velar porque ese patrimonio nacional sea bien distribuido, porque sólo así se garantizará el éxito, enfatizó.