Desde que el distrito de Boquete apareció en el plano mundial como uno de los 15 mejores lugares para vivir fuera de los Estados Unidos, la Feria de las Flores y del Café cambió para convertirse en un evento de interés, no solo para los boqueteños y nacionales, sino para los extranjeros que ahora viven en este punto del país.
Piden integración
Carlos Enrique Landau, quien junto a un grupo de chiricanos organizó el primer Festival del Café en 1961 - como se le llamaba en ese entonces al actual evento ferial- señala que la fuerte influencia que han logrado tener los extranjeros en esta actividad es perceptible y muchas veces el boqueteño se limita solo a asistir y participar de manera directa en el evento.
“La Feria de las Flores y del Café es un patrimonio del pueblo boqueteño, que debe integrarse y participar más de cerca, como ocurría en los años 50, 60, 70, 80 y 90”, afirma Landau.
Precisamente por ello ha propuesto al patronato que en los próximos años se inaugure la feria en el arco de entrada a la ciudad de Boquete, frente al Cefati y que en una gran caravana se llegue hasta los terrenos donde actualmente funciona la feria a orillas del río Caldera y que fueron vendidos por Frank Tedman en el año 1972.
Afirma Landau que la feria ha sufrido muchos cambios desde que fue inaugurada, y se destacan las modernas instalaciones y facilidades que hoy disfrutan los miles de visitantes que cada año llegan a la región.
Reveló que como un legado, actualmente se encuentra escribiendo un libro sobre el inicio del Festival del Café que ocupó, en 1950, el área que hoy ocupa la escuela José Montero de Vásquez.
Más expositores
Para el presidente de la Feria de las Flores y del Café, Reinaldo Serracín, el interés de expositores nacionales y extranjeros va en aumento y un ejemplo de esto es que este año se han alquilado 250 locales para la exposición de productos de Centroamérica y de otros puntos del mundo.
“Se ha visto un incremento de los extranjeros en participar, a través de los artesanos quienes todos los años buscan tener un espacio durante el evento”, afirmo Serracín.
Añadió que este año se tiene previsto que unas 130,000 personas, entre panameños y extranjeros que residen en Boquete y que visitan el país, puedan ingresar a la feria que tiene un costo superior a los 250,000 dólares.
El presidente del patronato señala que la belleza natural, el buen trato de las personas y los 42 jardines con diferentes variedades de plantas procedentes de Estados Unidos, Europa y Asia son algunos de los atractivos que tiene la feria para los visitantes.
A su juicio, el evento ha tomado tanta importancia no solo en Panamá, sino a nivel mundial, que hay muchas personas que viajan para visitar la feria y se estima que generan un movimiento económico en la provincia por el orden de los 10 millones de dólares.
Finalmente, Serracín dijo a Panamá América que para brindar mayor facilidades se han efectuado mejoras al edificio Arco iris, que ahora tiene capacidad para 1,500 personas y un espacio de 90 metros cuadrados.