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Instalación de Centro beneficia a indígenas

Las embarazadas si no eran atendidas por parteras, daban a luz en las quebradas.


Las cifras oficiales de muertes por embarazo y de menores de edad dentro de la Comarca Ngöbe Buglé se desconocen, porque no se reportan, como también acontece con los fallecimientos naturales.
La presidenta de la Asociación de Mujeres Ngöbe, Emilia Santos, denunció que los indígenas no asisten a los centros de salud porque al llegar al Hospital General de San Félix o a David, sólo reciben maltrato y los discriminan.
Agregó que en esta región los centros de salud no cuentan con equipos para la atención de los pacientes, por lo que con la puesta en operaciones del nuevo Centro Materno Infantil de Hato Chamí, a un costo que supera los B/. 500,000, en inversión y equipamiento de la obra, esperan se logre minimizar las muertes en la población indígena.
La obra es financiada por la empresa de Generación Eléctrica Fortuna S.A., y el gobierno de Canadá, a través de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI) y con la participación de la ONG, L"AMAIE.
En tanto, Emérita Cedeño, una anciana de casi 90 años, recordó que vio morir a muchas mujeres embarazadas y niños por falta de una hospital y medicamentos.
Con voz entrecortada y las arrugas en su rostro, la anciana relató la experiencia de vivir en esta alejada y casi inhóspita región, que la vio nacer y que también la verá morir.
Expresó que los indígenas que viven muy lejos no pueden ir al hospital porque tienen que caminar muchos días y a veces las mujeres embarazadas no soportan esas largas distancias, por lo tanto las parteras tienen que atenderlas en sus propias casas, pero muchas de ellas al final de las labores mueren.
Al momento de dar a luz, algunas indígenas prefieren caminar hasta las orillas de las quebradas, otras detrás de una mata de tallo o en las duras cañazas de una cama, cobijada por las viejas pencas del rancho a un lado del fogón.
En el caso de los niños enfermos, Herminia Sandoya, indicó que muchas veces tienen que llevarlos a los curanderos, ya que es el único recurso que ven disponible para no dejar morir a sus hijos.
Además, detalló que en los últimos años las muertes por estas causas han disminuido considerablemente en la comarca Ngöbe Buglé, pero la mayor incidencia se concentra en las áreas de difícil acceso, donde no se puede transitar en vehículos, sólo a caballo o caminando.
La población indígena de la región Nedrini tendrá la oportunidad de atención de los partos y de los niños que estén enfermos, porque es parte de la red materno infantil que se está construyendo en la Comarca.
Trascendió que ya existen centros similares en Buenos Aires, Kankintú y Kusapín.
La empresa Fortuna S.A., efectuó la firma del traspaso de las instalaciones al Ministerio de Salud, para que sea equipado y nombrado el personal médico especializado, enfermeras, entre otros, comentó Jacques Lepage, gerente de la empresa transnacional.
En tanto, el ministro de Salud, Fernando Gracia, se comprometió a construir la casa para los médicos a través de la institución, para que se puedan alojar en el lugar mientras le correspondan los turnos.
Se estima que mensualmente se registren 20 partos en este centro materno infantil, ya que la región de Nedrini supera los 10 mil habitantes en las comunidades cercanas.
Recientemente el gobernador comarcal, José Elinthong, manifestó que la situación es delicada en esta apartada región del país.
"El hambre es grande y en estos meses dificulta a los indígenas conseguir trabajo, a nuestras oficinas llegan cualquier cantidad de personas a buscar trabajo", declaró Elinthong.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado a los indígenas como grupos minoritarios que tienen graves problemas sociales y reciben pocos ingresos, prevaleciendo el hambre en muchos hogares.
Según Elinthong, la situación hace que muchos padres saquen a sus hijos de las escuelas.Fotos Marcelino Rosario El Panamá América


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151060
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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