El centro penitenciario Nueva Esperanza, en Colón, se convirtió ayer en un campo de batalla, donde las balas sonaban como ráfagas, dejando como saldo dos reclusos heridos.
Los privados de libertad Evis Anthony Rubens Reid, de 31 años, y José Machado, de 24 años, resultaron heridos con impactos de bala.

Rubens Reid, sindicado por el delito contra la salud pública, fue herido en la mandíbula y el hombro izquierdo, mientras que Machado, recluido por robo, en el tobillo izquierdo.
Todo empezó desde casi las ocho de la mañana, y pasada las cuatro de la tarde todavía se escuchaban las detonaciones.

Los privados de libertad de esta cárcel colonense la convirtieron en una zona de guerra, donde ni la Policía Nacional que custodia el lugar se atrevía a entrar.
La Policía del Control de Multitudes tuvo que ingresar a las galerías y lanzar bombas lacrimógenas para controlar la situación.
Los familiares de los privados de libertad gritaban y lloraban cuando veían cómo algunos salían por los techos y disparaban.
Se informó que el tiroteo provenía de las galerías Tango, India y hasta Pabellón, mientras los familiares esperaban la visita.
El tiroteo impedía sacar a los dos heridos quienes fueron auxiliados por paramédicos del 911 y trasladados a la sala de urgencias del hospital Manuel Amador Guerrero.
Jorge Mariscal, del ministerio cárcel, dijo que claman por la paz y el cese a la violencia.
Mariscal, junto a familiares, se agarraron de las manos y empezaron a orar para calmar el clima de violencia que se está viviendo.
Los familiares dijeron que exigen a las autoridades del sistema penitenciario que se realice una investigación para terminar con la corrupción de la entrada de armas de fuego.
El personal administrativo que labora en el centro tuvo que abandonar el mismo a las nueva de la mañana.
La comunidad está preocupada por el clima de inseguridad que viven todos los privados de libertad, y por qué la administración de este penal no explica nada de lo que está pasando.
Algunos reclusos informaron a través de sus familiares que en ese centro las unidades policiales mantienen un ataque constante, a pesar de que ellos están tranquilos en sus galerías.