Los residentes de la barriada San Cristóbal de Natá acudieron al Consejo Municipal para exponer el problema de las inundaciones y a solicitar el apoyo urgente de las autoridades municipales para corregir el desbordamiento de la Quebrada Quijada que pasa en la parte trasera de sus viviendas.
El 8 de diciembre de 1998 se produjo la primera inundación y en aquella ocasión las medidas tomadas fueron las de hacer un canal alterno de desalojo de las crecidas, pero el Ministerio de Obras Púbicas (MOP) colocó en el paso del puente alcantarillas número 90 y no 120 como se sugería.
Otras personas consideraron un puente de cajón y se habló que se haría por parte del MOP el dragado de la quebrada, pero nunca se cumplió.
El cauce sigue siendo estrecho y también se sedimenta con el arrastre de tierra desde los cañaverales y otros puntos de cultivos, por arados como por los árboles que copan sus riberas o que se han caído.
Las cunetas o desagües frente a las residencias y en las calles también son ineficientes. Las entradas de cemento a las residencias están diseñadas con criterios y dimensiones muy personales. Las aguas quedan estancadas o corren por diferentes rutas entre las carreteras.
Pero un factor que afectó considerablemente es que durante la ampliación de la vía Interamericana, se hizo un gran relleno del lote de terreno de la Familia Sáenz que está al lado de la salida de la quebrada en el paso por la Interamericana, esto alteró el nivel para el desagüe quedando esta parte más alta, acumulándose las aguas en crecidas sin que puedan desalojarse rápidamente como lo hacía años atrás.
El 20 de octubre y ahora el 21 de noviembre las intensas lluvias en el área han afectado la tranquilidad de 30 viviendas en San Cristóbal, pero también en la Barriada San Juan de Dios las "correntadas" incomodaron a sus moradores.
Por su parte el paso vehicular a la altura del puente sobre el Río Chico se interrumpió por varias horas durante la noche y hasta en la madrugada con la consiguiente afectación a panameños de diferentes puntos del país.
Las siembras de arroz en el sector de Las Margarías y la apertura de un nuevo cauce del Río Chico por entre los cañaverales de CALESA, se suman a la lista del desastre natural.
Los residentes de San Cristóbal dijeron en esta sesión del consejo que las corrientes arrastran objetos que vienen del vertedero, por sus patios no sólo corren aguas contaminadas de ese lugar, sino que se arrastran refrigeradores, sillones, latas con el riesgo de contraer alguna infección por el flujo de esas aguas en el interior de las casas y patios.
El presidente del Consejo Municipal, José Pablo Ramos, presentó el informe del Departamento de Mantenimiento del MOP, levantado el 15 de abril de 1999, dirigido al presidente del Consejo Municipal de entonces, Espíritu Vega.
El documento indicó que la pendiente longitudinal de la quebrada es muy pequeña, alrededor de 0.1%, que en el tramo próximo a la urbanización existen recodos muy pronunciados y que la sección transversal es irregular y en las paredes del cauce existen árboles, inclusive cercas de propiedades.
Se recomendó la limpieza de las paredes del cauce, sin alterar el fondo, realineamiento del tramo de la quebrada próximo a la urbanización y ampliación del cauce en un 20% en la pared del cauce opuesta a la urbanización.
Vega recordó que en esa oportunidad moradores de Natá advirtieron del peligro, pero procedieron de todos modos, contra la voluntad de esos moradores.
El representante de la ANAM, Ricardo Soberón, señaló que el MOP no tiene recursos para cumplir con los trabajos de dragado, y que el gobierno, con motivo de la contención del gasto, tampoco lo tiene.
Recomendó que se hable con las empresas constructoras que hay en el sector y que están construyendo carreteras para acordar con ellos, pagarle con material ya sea arena o de otro tipo, por los trabajos de dragados que se necesiten en la Quebrada Quijada.
La alcaldesa Ibis Graciela Nieto dijo que se podría llegar a conversaciones con las empresas interesadas, luego del asesoramiento de la ANAM y el MICI, para extraer material de Río Grande y otros lugares donde hay ese recurso para resolver el dragado.
Los moradores han advertido que tomarán medidas de presión, como el cierre de la Interamericana, si no obtienen la esperada solución a las inundaciones en Natá.