Este es el caso de Anayansi Pinto, quien señaló que le gustan los tatuajes, pero le da miedo utilizar aquellos que son permanentes y que requieren del uso de objetos punzocortantes.
Fue por esta razón que decidió recurrir al uso de la jagua y cada vez que puede se tatúa el cuerpo con hermosos diseños, cuya realización sólo tarda unos minutos.
Pinto manifestó que tiene la seguridad de que mucha gente preferiría tatuarse con jagua natural, además de que así ayudan a los indígenas a que puedan tener otras entradas económicas para mantener a sus familias.
Dijo además que el costo de estos tatuajes es de tan solo un dólar, lo que les permite su uso constantemente cada vez que ven a los pintores ofrecer sus servicios en las diversas ferias que se realizan.
en tiempo de carnavales, porque tanto jóvenes como adultos les gusta lucirlos para ir a los paseos a las playas y ríos.
Las partes del cuerpo más tatuadas con esta pintura son las caderas, tobillos, cuello y ombligo en las mujeres; mientras que los hombres optan por tatuarse los brazos, pechos y manos, con dibujos exóticos.
Majoré dijo que tradicionalmente en el grupo indígena el uso de la jagua empieza cuando se tiene cinco años en adelante, sin embargo no hay ninguna norma que lo prohíba antes de esa edad y ya se puede observar a niños de dos años con el cuerpo todo pintado, pues sirve para evitar las picaduras de los insectos y para protegerlos del inclemente sol.
Puntualizó que por lo general su uso es extenso y también lo utilizan para pintarse el cabello e hidratarlo, así como para protegerlo de la caspa y de los piojos, que también se mueren con la jagua.
También se usa para las, fiestas y bailes, sin embargo los mayores usuarios son los brujos que tradicionalmente todos sus ritos para curar, casamientos, sacar espíritus lo hacen con el extracto de la Kipará (fruta de jagua) conocida en la lengua emberá.
Y para los amantes de los adornos, puede usarse para pintarlas, además de dibujar diversos diseños en los sombreros que son muy comprados por los turistas.
La fruta de donde se extrae la tinta es conocida por los latinos como jagua y los árboles que producen ésta, pueden crecer hasta 40 metros de altura, pero desde pequeños tienen frutos aptos para su uso.
Este árbol existe en todo Darién, e incluso en las propiedades de los latinos son utilizados como cercas para adornar las casas, o sencillamente los cuidan para conservarlos como una tradición.