La basura no se trata como debe ser porque no hay ninguna trinchera funcionando, no se controla las sustancias, tampoco los gases tóxicos, es decir que ha perdido su condición sanitaria.
La alcaldesa Evelia Aparicio de Esquivel calificó el problema como una "crisis terrible", porque el municipio de David siempre mantuvo el vertedero con un relleno semi técnico y se le ponía tierra a la basura, acción que fue limitada.
Un elemento adicional es la alta morosidad de los usuarios para el pago del servicio de recolección de la basura, efectuado por la empresa Servicios Ambientales de Chiriquí (SACH S.A.), que labora en turnos diurnos y nocturnos con tres equipos compactadores, cuatro volquetes y dos camiones "pitufos", pero la compañía no tiene responsabilidad alguna sobre el vertedero municipal.
En estos momentos existe un contrato aprobado por las autoridades municipales donde la empresa SACH S.A., se responsabiliza del vertedero municipal, además de otros beneficios para la alcaldía de David, sin privatizar el servicio, ni subir las tarifas de recolección.
No obstante, por razones desconocidas, el Contralor General de la República, Alvin Weeden, no ha firmado el refrendo del contrato que solucionaría el problema del tratamiento de la basura. Desde el mes de agosto del 2000, el Municipio de Santiago entregó en concesión la responsabilidad del servicio de recolección de basura a la Compañía Recolectora de Desechos Sólidos (CREDESOL), que también enfrenta problemas económicos como en los distritos de Capira y Arraiján.
En ese sentido, la gerente de la empresa, Celmira Rodríguez, sostiene que desde el inicio de operaciones atraviesan por una grave crisis económica, producto de que sólo cuenta con 6, 500 clientes que han hecho contrato para recibir el servicio, pese a que en Santiago existen 45,000 residencias que generan desechos sólidos.
A este problema, se le suma una situación económica aún más grave y es que desde febrero del 2002. sobre esta compañía recolectora de basura pesa un secuestro de la Caja de Seguro Social (CSS), a causa de una deuda que está por encima de los B/.150,000, siendo esta entidad, la que está a cargo en este momento de la administración de CREDESOL en Santiago, y del pago a sus empleados y compromisos.
La tarifa de recolección de basura para las residencias es de B/.4.00 mensuales y de B/.10.00 para los comercios, los cuales se cobran a través de recibos del IDAAN o por ventanilla luego de suscrito el contrato. Esta provincia no es ajena al problema de la recolección y disposición final de la basura.
Bocas del Toro tiene cuatro puntos estratégicos de desarrollo: Chiriquí Grande, Almirante, Bocas Isla y Changuinola.
En la primera comunidad, el vertedero está alejado de la población y las autoridades locales han logrado mantener la limpieza.
En el caso de Almirante, la situación es grave, el depósito de basura se sitúa en lo alto de una hermosa montaña, donde muy cerca viven varias familias.
En la Isla Colón, cabecera y principal punto turístico, la basura es un problema indescifrable para una administración alcaldicia que por más de cuatro años ha sido cuestionada por la ciudadanía y organizaciones conservacionistas.
En Changuinola, el distrito con mayor cantidad de habitantes y movimiento comercial, incluida la producción bananera, es quizás donde se enfrenta un problema mayor, el vertedero está situado por encima de los 1,000 pies de altura en un cerro cercano a la comunidad en Finca Cuatro.
Allí más de 800 personas tienen que soportar el humo, malos olores, la pérdida de cosechas por contaminación y hasta el afluente de las aguas.