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La Brujita es "tierra de nadie"

Las personas han tomado la decisión de no salir en las noches, para evitar ser asaltados.


"Después de las 4: 00 p.m., a usted le roban las medias sin quitarle los zapatos". Al menos así calificaron algunos residentes de La Brujita, la ola de delincuencia, tráfico de drogas y robo a mano armada que se registra en esta comunidad que se encuentra entre Panamá y Costa Rica.
Con temor, algunos residentes rompieron el silencio e indicaron que sólo la orilla de una carretera de piedra divide los dos países, y ahora se ha convertido en "tierra de nadie".
Una señora que vive en la línea fronteriza y que por temor pidió reserva de su identidad, señaló que la violencia ha llegado a tal grado que hace 22 días, a un cobrador de mercancía le dieron tres disparos por la espalda para robarle B/. 522.00.
Este hecho ocurrió en el territorio costarricense, y actualmente la persona se debate entre la vida y la muerte en un hospital del vecino país.
La señora indicó que precisamente en esta zona donde hace muchos años hubo un gran auge comercial, los malhechores son capaces hasta de matar por una bicicleta.
La Brujita es un área donde se encuentran negocios costarricenses que le venden víveres a los panameños. Es el paso más cercano para cruzar la línea fronteriza entre las comunidades que están próximas a la zona bananera.
"No sabemos de qué nacionalidad son los delincuentes. Aquí roban gallinas, cerdos, vacas, a las personas que caminan. La situación es muy crítica y pedimos que haya más vigilancia y que los gobiernos pongan puestos policiales en el lado panameño y en el lado costarricense", dijo.
El problema es que La Brujita es uno de los muchos pasos clandestinos que existen a lo largo de la frontera de Panamá con Costa Rica.
Este paso se extiende a más de mil metros de longitud, y sólo lo separa un canal que en la época del general Omar Torrijos se construyó para llevarle agua a las plantaciones bananeras de la finca independiente de Balsa.
Por su parte, Darisnel García, otra de las residentes de este lugar, se mostró muy preocupada por la situación que están viviendo.
Alegó que viven como en "Sodoma y Gomorra", porque ocurren hechos que no se ven en otras partes del país.
Manifestó que la comunidad está alarmada porque después de las 5: 00 p.m., ya no pueden transitar con tranquilidad, pues los delincuentes conocen que la Policía no puede estar permanente en esta área.
Aseveró que el problema es que las personas roban en el lado panameño y cruzan los artículos al lado costarricense y viceversa, sin ningún tipo de control.
Subrayó que sólo un puente de madera tienen que cruzar las personas para estar del lado de Costa Rica o de Panamá.
En las fincas bananeras es muy conocido el famoso paso de "La Brujita", que tomó mayor beligerancia cuando el gobierno panameño prohibió la compra de comida en las tiendas ticas en el sector de Paso Canoas.
Desde ese momento, los comerciantes costarricenses decidieron abrir tiendas para vender comida más barata a los trabajadores, y comenzaron a formarse los caminos clandestinos dentro de la zona bananera.
En estos momentos, muchas de estas tiendas han cerrado, pero algunas se mantienen en el lugar.
Los moradores ya no aguantan más y pegaron el grito al cielo por el peligro que corren sus vidas. Precisamente en esta región, denunciaron la existencia de un tráfico de droga muy fuerte hacia Costa Rica y de armas ilegales hacia Panamá.


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274881
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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