La Cuenca del Canal de Panamá abarca unas 326,00 hectáreas, siendo el Lago Gatún uno de los lagos artificiales más grandes del mundo, que ocupa 43,000 hectáreas en un sitio próximo a la esclusa que lleva su nombre.
Los lagos artificiales de Gatún y Alajuela, que cubren 48,000 hectáreas de la Cuenca, son abastecidos por los ríos Gatún, Trinidad y Cirí Grande en Capira, Chagres, Pequení y Boquerón.
Estos ríos y lagos proporcionan el agua para las actividades y el consumo humano de todas las comunidades ubicadas en la cuenca. Sin embargo son muchos los problemas que pueden afectar la producción estable de agua abundante y de calidad en la Cuenca del Canal, debido a la actividad humana que se ejecuta en su área geográfica.
EFECTOS DEMOGRAFICOS
Uno de los principales problemas que enfrenta es el crecimiento demográfico que provoca la contaminación de los ríos y quebradas con residuos orgánicos y químicos los que fluyen hacia los lagos.
Se ha comprobado que a mayor cantidad de acumulación de sedimentos en el fondo de los lagos, menor es la capacidad de almacenaje de agua disponible, lo que dificulta el normal funcionamiento para el Canal, toda vez que la contaminación amenaza la salud de la población metropolitana que se abastece de agua potable de las plantas de Chilibre y Miraflores, las cuales captan el vital líquido de las represas.
En los últimos años se ha incrementado, en varios miles, la población en este sector Oeste.
Otro de los factores de preocupación se centra en las actividades que están realizando los residentes de estas zonas que incluso han comenzado talar los árboles para edificar sus viviendas, ocasionando que erosión del suelo, la pérdida o migración de la fauna nativa del sector, al igual que la sedimentación o el desbordamiento de los ríos y quebradas.
Actualmente uno de los problemas más graves es la deforestación, ya que cerca del 70 por ciento del total de los bosques de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá han sido devastados.
Esta situación es la suma a la construcción de caminos de penetración, la expansión de actividades agrícolas, ganaderas y otros factores que promueven la deforestación de la cuenca canalera.
BUSCANDO UNA SOLUCION
Con anterioridad, el Instituto de Recursos Naturales Renovables (INRENARE), hoy Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) en un intento por minimizar el problema implementó proyectos de impacto y desarrollo sostenible y puso en marchas parcelas agroforestales.
Para ello la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) cedió aproximadamente 60 hectáreas de terrenos para la agroforestería las que deberán beneficiar a decenas de familias.
El plan consistía en el cultivo agrícola, programas avícolas y la concientización de la en la búsqueda de alternativas para evitar este tipo de situación, y así preservar uno de los recursos naturales más importante para el país, el agua.
EDUCACION: UNICO CAMINO A LA SOLUCION
En un intento por frenar estos problemas, miembros de organizaciones como "Green Com", un proyecto de educación y comunicación ambiental financiado por USAID/Panamá, se han reunido con funcionarios de municipalidades que están ubicadas dentro de la cuenca, como el caso de La Chorrera.
Esta organización promovió recientemente un seminario, en el que participaron todos los representantes de corregimientos y corregidos del distrito de La Chorrera quienes se comprometieron en formular estrategias y proyectos de conservación del ecosistema.
La alcaldesa, Libertad Brenda De Icaza, dijo que para el Municipio de La Chorrera es motivo de orgullo participar en la formulación de planes de desarrollo ambiental, cónsonos con la realidad en que viven y se desarrollan los habitantes de la Cuenca del Canal.
Asimismo, señaló que dentro de sus planes ya se han contemplado proyectos que se materializarán en un proyecto anual de educación ambiental.
Se espera que ésta iniciativa sea asumida por otros municipios como Arraiján y Capira, cuyo territorio se encuentra dentro de la Cuenca Hidrográfica.
Paralelo a la situación de la Cuenca del Canal, preocupa también a los representantes de éstas comunidades, las alternativas que se han de ofrecer a los residentes de éstas zonas, cuya única forma de subsistencia es a través de la agricultura y ganadería.