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A la espera de una casa digna en Arraiján

La familia Gaitán teme que, con la llegada de las lluvias, la casa que habitan se desplome y queden sin nada.


A punta de sacrificios, han logrado sobrevivir. La familia Gaitán perdió todas sus pertenencias en un incendio, registrado hace dos años.
A pesar de que las autoridades prometieron ayudarlos, aún no reciben respuestas positivas.
Georgina Gaitán, madre de tres pequeños, recordó la traumática experiencia que sufrieron hace dos años, cuando perdieron su casa ubicada en Cerro Cabra, en Arraiján cabecera.
"Ese día me encontraba en la casa, junto a mis hijos, y abrí uno de los fogones de la estufa, pero cuando cerraba la llave, el fogón no se apagaba, sino que permanecía encendido", mencionó.
Explicó que salió a recoger unos alimentos y, de pronto, escuchó los gritos de desesperación de sus hijos.
Como la casa era construida de madera y zinc, la candela se propagó, sólo tuvo tiempo de salvar a sus niños antes de que murieran calcinados.
En medio de la tristeza, confesó que luego del incendio, funcionarios del Departamento de Desarrollo Social del Ministerio de la Vivienda (MIVI), realizaron una inspección en el sitio y prometieron entregarles una nueva casa, digna de habitar.
Gaitán mencionó que con mucho esfuerzo, compraron un pequeño lote que todavía lo están pagando.
Debido a la escasez de recursos, edificaron una pequeña vivienda improvisada de madera y zinc.
Georgina señaló que cerca de su vivienda, el MIVI construye varias casas de familias beneficiadas con el Programa de Ayuda Rápida de Interés Social (PARVIS), y a pesar de que vive en extrema pobreza, le han negado la ayuda social.
Esta familia atraviesa una difícil situación económica y, por ello, le es difícil invertir en la construcción de una vivienda adecuada.


Georgina hizo un gran sacrificio para tramitar las partidas de nacimiento de sus hijos, y completar el formulario que le pidieron los promotores del MIVI con el fin de entregarle una nueva casa. Sin embargo, cuando se apersonó a la institución, le dijeron que los papeles se habían extraviado.
Gaitán indicó que hizo un gran sacrificio para cumplir con todo lo que le habían solicitado, pero no sirvió de nada.
De esta situación, lo más triste es que los niños están creciendo en medio del peligro, debido a que habitan en un inmueble que puede derrumbarse en cualquier momento.
Gaitán mencionó que, con la llegada de las lluvias, la casa se inunda y lo poco que tienen se les moja.
Agregó que, por otro lado, los niños asisten a la escuela con el esfuerzo que realiza, trabajando como doméstica en algunas casas del área.
Aseveró que lo poco que gana apenas le alcanza para comer, ya que su esposo tiene 64 años y no lo quieren emplear en ningún lado por su avanzada edad.
Acotó que los niños aún no tienen los útiles escolares que les pidieron en la escuela.
Espera que las autoridades la ayuden, porque teme por la vida de sus hijos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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