Provincias

La vida insegura

Estos trabajadores son asesinados para robarle el arma de trabajo y cometer otros delitos mayores.


Trabajar como guardia de seguridad representa un riesgo de muerte, porque las armas de fuego que utilizan estos agentes son codiciadas por los delincuentes.
En lo que va del 2005 han asesinado a tres guardias de seguridad. Sin embargo, más de 10 han recibido heridas punzocortantes, o heridas con armas de fuego para desarmarlos, mientras que en el 2004 seis fueron asesinados.
Víctor Boyce, de 54 años, quien laboró como guardia de seguridad por más de 10 años, renunció porque en cinco oportunidades lo asaltaron para robarle su arma de reglamento y una vez fue secuestrado equivocadamente por colombianos .
Este guardia de seguridad tuvo que pagar su arma cada vez que se la robaron; aproximadamente unos 200 balboas le descontaban de su salario.
Su esposa Perla de Boyce dijo que prefiere que se dedique a cualquier otro trabajo, "pero jamás que regrese a trabajar como guardia de seguridad, porque es muy peligroso".
"Aquí donde comen dos, comen tres" opinó la mujer que dice que su esposo ahora cuida una iglesia para ganarse la vida y llevar el sustento al hogar.
En una oportunidad, cuando Boyce custodiaba un edificio en la calle Primera Paseo Washington, varios sujetos se lo llevaron en un automóvil porque lo confundieron con un colombiano y estuvo a punto de perder la vida. El hombre que buscaban los delincuentes apareció ejecutado en un área apartada en Limón.
Los estragos que ha provocado el trabajo de seguridad en Colón ha dejado huellas muy tristes en varios hogares que han perdido a los suyos porque los delincuentes que al principio solo llegan a robar, se convierten además en asesinos. No sólo le arrebatan las armas, sino también la vida.
Una tragedia como ésta vivió la familia Rodríguez hace aproximadamente dos años y medio, cuando en el primer día de trabajo de Remigio Rodríguez, un humilde hombre de campo que se dedicaba a faenas como machetero, fue asesinado de seis impactos de bala con un rifle.
Rodríguez aceptó el trabajo de seguridad porque no había más nada para ganarse la vida, pero aquel día regresó a su hogar en una ataúd.
María Viuda de Rodríguez recuerda que ese día el padre de sus seis niños no regresó a casa, después que unos sujetos, para quitarle el rifle, le dieron seis impactos de bala.
La familia de Rodríguez, que vive en el sector de Los Pinos, cerca de la gasolinera donde trabajó Remigio, escuchó aquella noche del 29 de diciembre, las detonaciones, pero nadie se imaginó que era a él que le estaban disparando.
Seis niños, hijos del guardia de seguridad quedaron huérfanos: Rosemary de 9 años, José Luis de 7, Keyla Liliana de 5, Yarisel de 10, Rodrigo de 11, y María Magadalena de 14. En muchas ocasiones se acuestan sin probar alimentos y tienen dificultades para ir a la escuela.
La Policía Técnica Judicial, en los informes estadísticos, señala que este año han asesinado a tres guardias de seguridad, entre ellos a Agustín Vergara, un policía jubilado que custodiaba la Panadería Baguette; a Tomás Peña Muñoz, en la garita de seguridad de la Barriada la Alborada en Cativá; y a Amado Silvestre Green en la parada de buses de la barriada San Judas Tadeo.
Milton Maclao, inspector de la PTJ indicó que el fin de los delincuentes es robar el arma de los guardias de seguridad para cometer otros delitos más graves.
María, viuda de Rodríguez. "Lo vimos salir feliz para el trabajo pero nunca regresó. Esa noche escuchamos las detonaciones, pero no nos imaginamos que eran contra él".
Víctor Óbice. Siendo seguridad en dos ocasiones me salvé de los maleantes, pero en otras me golpearon y me apuñalaron hasta dejarme impedido de una pierna.
Milton Maclao- PTJ. En la mayoría de estos delitos se ven involucrados los menores, porque los adultos los utilizan para que no los castiguen severamente.


fecha edicion
old id
196310
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América