Adrián Alvarado conserva aún en su brazo la marca de los dientes del lagarto, que lo atacó cuando regresaba nadando a la orilla de la playa en Puerto Caimito.
Una madrugada, al finalizar su faena en el mar, se disponía a regresar a casa, ató la "panga" a una boya, se tiró al agua para volver a la orilla nadando; de repente, algo lo prensó en el hombro.
Se trataba de un lagarto que lo atacaba.