Unos 70 pandilleros de la ciudad de Colón dieron el segundo paso en el programa de cambiar su estilo de vida alejándose un poco más de la violencia.
El primero paso fue la entrega de sus armas a la Policía Nacional y ahora un equipo de pastores, trabajadores sociales y psicólogos trabajan con ellos en el proyecto de barrio seguro.
La atención personalizada se da en el sector de La Playita, a donde asisten pandilleros de la avenida del Frente, Balboa y Bolívar en las calles 6, 7 y 8, bajo la coordinación del viceministro de Seguridad, Rogelio Donadío.