Para contrarrestar uno de los problemas más grandes que existe en el oriente chiricano, específicamente en las comarcas indígenas, muchas organizaciones sin fines de lucro y entidades del Gobierno han dedicado recursos y trabajo voluntario para enfrentar la desnutrición, enseñando a los moradores de estas áreas a trabajar sus propios huertos comunitarios.
Es común ver a los niños en los predios de las escuelas preparando la tierra, y además de aprender temas como geografía, español e historia, adquieren conocimientos sobre la protección al medioambiente y cómo cultivar plantas como maíz, frijoles, pimentones, habichuelas, pepinos y arroz, que en el futuro serán importantes para la dieta de cientos de familias.
Camino a Cerro Algodón, en la región de Muná, los indígenas aprovechan las aguas del río para irrigar sus cultivos y de esta forma asegurar una cosecha que les garantice la alimentación, porque esta zona además es muy árida y se requiere buscar el sitio adecuado para sembrar.
El sector rural es el más afectado por la pobreza, de acuerdo a los resultados de la investigación realizada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), según informó el director del PAN en la provincia de Chiriquí por el Arquitecto René Caballero. Según este estudio, en las provincias de Darién, Coclé, Veraguas y Bocas del Toro, el 50% de su población vive en pobreza. Mientras que en Chiriquí hay regiones en las que el porcentaje es más alto.
Este proyecto gubernamental busca mejorar la situación económica de las familias que viven en pobreza y pobreza extrema, ya que los estudios revelan que tres de cada 10 niños menores de cinco años sufre problemas de desnutrición, lo que afecta su salud y rendimiento en la escuela.
Beneficia a lascomunidades
- Hay huertos en los distritos de Tolé, San Félix y San Lorenzo, con unos 207 beneficiarios en las Santa Cruz, Juay, Lajas, Tolé, El Común, Veladero, Boca del Monte, Horconcitos y el sector de San Juan.