Para el común de los panameños, el hacer frente a la enfermedad que padezcan, implica tanto como dirigirse al centro de salud u hospital más cercano. Sin embargo, para los indígenas de Jirote, en la selva bocatoreña, la realidad es muy diferente.
Y es que el recorrido hasta el centro llega a tomarles hasta ocho horas como mínimo, en medio de empinados senderos, que atraviesan mujeres, ancianos y niños, hasta llegar a Santa Fe.
En este lugar encontramos a un grupo de habitantes de esta comunidad que celebraban un gran acontecimiento y en medio de su alegría, se tomaron el tiempo para revelarnos algunos detalles de la odisea que les ha significado buscar cura para sus males.
Narciso Rodríguez, es un humilde campesino, padre de familia, que conoce las penurias de esta búsqueda de la salud, que en ocasiones implica no contar con un lugar dónde recuperarse hasta poder hacer el trayecto de vuelta.
Los recuerdos del pasado para estas personas son sombríos, pues luego de llegar a pie, el único lugar en el que podían descansar junto a sus familias, era en las raíces de los árboles, eso cuando las inclemencias del tiempo así lo permitían, ya que en Santa Fe no existían lugares de alojamiento para personas pobres.
Taviana Martínez, a su avanzada edad, ha tenido que hacer este trayecto muchas veces, "porque es más fácil salir a Santa Fe que llegar a los puestos de atención en Bocas del Toro a donde demoraríamos días en el camino".
Marcela Rodríguez, padece desde hace seis años de tuberculosis, por lo que estas penurias la ha tenido que sufrir. En más de una ocasión ha soportado sus crisis "a pie de palo", es decir en las raíces de los árboles donde pernoctan.
Describió que es difícil, pero se las tienen que aguantar, y cuando llovía, se cubrían con algunas hojas, sin embargo, esto significaba el fin de la preparación de algún alimento que tuvieran a mano, puesto que el agua acababa con los fogones improvisados que instalaban.
Luego de nueve años ayudando a Jirote, la ONG-PROMUNDI 3 en conjunto con la GISA, una empresa de la Generalit de Catalunya - España, encargada de obras públicas, aportaron el recurso para la construcción del refugio.
La presidenta de PROMUNDI 3, Elena Hernández, señaló que encontraron a estos indígenas durmiendo debajo de los puentes y de los árboles, porque simplemente no contaban con un sitio decente donde quedarse, asearse y comer algo caliente, que es precisamente lo que se les quiere dar.
Mencionó que el esfuerzo sobrehumano que hacen los indígenas para caminar unas 18 horas para traer sus enfermos hasta Santa Fe es digno de admirar y la iniciativa busca que desaparezcan los malos ratos que debieron pasar por la falta de albergue.
La encargada del Centro de Salud de Santa Fe, Inry Martínez, destacó que esto es realmente un sueño, dado que es una aspiración que inició aproximadamente dos años atrás cuando se presentó el primer contacto con la presidenta de PROMUNDI 3, lo que ha dado resultados muy positivos.
Añadió que el refugio es un logro donde la ayuda extranjera se combinó con la voluntad de las autoridades locales, luego que en el Consejo Municipal cediera el terreno para el local.
En este centro además de las personas de Jirote, serán alojadas todas aquellas que llegan del norte de Santa Fe y de otros corregimientos más pobres y apartados de la provincia.
Los moradores de esta región, principalmente los niños, quienes tienen en sus caras las marcas de la leishmaniasis, cuentan ahora con un refugio al cual acudir para tener un lugar digno donde convalecer.
Hace casi un año, justo en septiembre del 2001, El Panamá América realizó un recorrido hasta llegar a la comunidad de Jirote, a través de ríos y difíciles caminos, percatándose de la agobiadora pobreza que sacude a estos indígenas en la serranía bocatoreña.
Los indígenas de Jirote ya tienen un refugio
PROMUNDI 3 en conjunto a GISA lograron aportar los fondos para la construcción del local instalado en el distrito de Santa Fe.