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Los "llevo llevo", la fuerza de la necesidad

Como les cuesta conseguir empleo en las fincas bananeras, deciden llevar pesadas cargas por unos cuantos balboas.


No solo se desgastan físicamente, sino arriesgan sus vidas por muy poco dinero. Sobre sus hombros llevan pesadas cargas, con lo que ayudan a los viajeros y procuran ingresos para sus familias.
Se les conoce como los "llevo llevo". Sortean su travesía del lado tico al panameño en un precario puente de una sola vía, sobre el río Sixaola, y cuando un vehículo decide atravesarlo tienen que darle paso obligado e ingresar en unas canastas soportando sobre sus hombros pesadas cargas.
En una región donde las plazas de trabajo son escasas, sus moradores buscan ganarse el sustento sacándole provecho a las necesidades de su entorno. Es así como surgen los "llevo llevo", una ingeniosa forma que han emprendido moradores del área comarcal, quienes emigran hacia diferentes puntos de la región bocatoreña, e incluso, traspasan la frontera con Costa Rica.
Algunos realizan trabajos en centros comerciales, y otros cargan paquetes y son precisamente los denominados "llevo llevo". Aún, a pesar de arriesgar su vida, no dejan el trabajo porque es la única fuente de obtener un ingreso y vivir dignamente.
Los moradores de Bocas del Toro se trasladan al vecino pueblo costarricense a realizar sus compras de alimentos, y para llevarse sus mercancías, le pagan a una persona que es la encargada de poner el saco del lado panameño, es decir el "llevo llevo", que curiosamente en su mayoría son panameños.
Rodolfo Morales, de 25 años de edad, procedente de Guariviara - comarca Ngöbe Buglé, se dedica a cargar sacos de comida de Sixaola a Guabito atravesando el peligroso puente que une a ambos países.
Morales, quien ha tenido que movilizarse desde su tierra natal, hasta la comunidad de Puente Medio en Guabito, para poder vivir carga diariamente sacos de comida al hombro. A cambio cobra una remuneración de B/. 1.25.
A las ocho de la noche, cuando termina la faena diaria se dirige a su casa, porque teme quedarse un rato más cargando paquetes. La razón es que hace solo unos días casi le quitan la vida para robarle lo poco que, con mucho esfuerzo, se había ganado.
"Este es el último paquete que cargo por el día de hoy, es que no me atrevo a quedarme más tarde, porque hace unos días casi me matan", dice Rodolfo, quien pese a la adversidad aún sonríe.
"Me atacaron y me agredieron con un cuchillo, y si no hubiera sido por un amigo que venía conmigo que se metió y me defendió, me hubieran matado".
"El hombre que me atacó, me decía que le diera el dinero que tenía en el bolsillo, porque si no me mataba", relató Morales.
Confiesa que sintió mucho miedo, pero a pesar del susto no tiene opción porque no hay más trabajo y tiene que seguir bregando en medio del peligro.
"Solo que ahora tengo que irme más temprano y dejo de ganarme unos dólares". Empieza su jornada a las 8: 00 am. y se retira a las 8: 00 p.m.
Según Morales, los días buenos son los sábados y domingos cuando logra hacer hasta B/. 12 por día, y en los otros días de la semana de seis a ocho balboas.
Para Morales no es fácil, ya que cada saco de comida pesa casi las 100 libras y el tramo que debe recorrer es de un kilómetro.
Panamá y Costa Rica están divididos por el caudaloso río Sixaola, en el punto conocido como Sixaola, en Costa Rica, y Guabito en Panamá, hay un puente que data de casi cien años que une los dos países y en donde se da la convivencia de personas de ambas naciones.
El puente sobre el río Sixaola, fue construido en el año 1908.
Las dos terceras partes de este puente pertenecen a Costa Rica.
El gobierno de Costa Rica, construyó una vía peatonal en el tramo que les pertenece.
Actualmente no recibe mantenimiento, y está muy deteriorado por las mulas que lo atraviesan.


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249423
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América