- 11 años faltan para terminar el contrato entre la empresa recolectora de desechos y el Municipio de Arraiján.
@reynuz12121
Hace nueve años, el 14 de marzo de 2006, se firmó el Acuerdo Municipal N.° 15 mediante el cual se aprueba el Contrato N.° 1 de 20 de febrero de ese mismo año, para la recolección, transporte y disposición final de desechos sólidos en el distrito de Arraiján.
El acuerdo fue firmado entre el Municipio y la empresa Aseo Capital, representados por el entonces alcalde David Cáceres, y Rubén Darío Ríos Velilla, respectivamente, y el presidente del Concejo, José González Bedoya.
Esa fue la noticia del momento en Arraiján, ya que culminaba la era de la empresa Credesol, antigua recolectora, y se abría la esperanza de un mejor servicio en los ocho corregimientos del distrito.
Al principio, los arraijaneños estuvieron encantados porque una flota de carros nuevos, incluyendo recolectores y trituradoras, personal uniformado, y puntualidad religiosa los lunes, miércoles y viernes, recogía la basura.
Sin embargo, el servicio comenzó a fallar, y las voces clamando por un mejor servicio no se hicieron esperar. La situación no mejoró y el servicio iba en franco declive.
El 2 de julio de 2009, el Movimiento Juventud Proyecto 2000, autodenominado “voluntarios al servicio de la comunidad”, hizo una protesta y entregó una nota pública al entonces alcalde, Manolith Samaniego, solicitándole rescindir el contrato con Aseo Capital con base en la cláusula N.° 19 del mismo, por incumplimiento de Aseo Capital.
Hubo conversaciones con el alcalde Samaniego, y los representantes de corregimiento, cuyas comunidades también estaban afectadas, se hicieron eco de la situación, pero esta se mantuvo.
Las quejas fueron aumentando y, en vista de que la situación se mantenía, a principios de diciembre de 2014, el nuevo alcalde, Pedro Sánchez Moró, en vísperas de Navidad, anunció una propuesta municipal para la solución inmediata de la problemática de la recolección de basura, la cual había consensuado con Aseo Capital.
La propuesta, entre otras cosas, disponía la ejecución inmediata de un operativo de limpieza en los ocho corregimientos, debidamente supervisado, y se inició con la eliminación de pataconcitos antes del Día de la Madre y de Navidad. Se otorgó un plazo de 15 días.
Simultáneamente se autorizó a Aseo Capital para la utilización y contratación de terceros a fin de paliar la insuficiencia de la flota y de los vehículos adecuados para la recolección donde no llegaba la flota actual.
También se dispuso iniciar el servicio de barrido en las vías principales, y hacer un llamado a la comunidad para que cumpliera con sus obligaciones del pago de la tasa de aseo.
Todo quedó en papel. A la fecha, la recolección de la basura se mantiene igual, y en algunos casos, ha empeorado. Hay sitios como El Edén, en donde la basura se está recogiendo cada 20 días, según declaraciones de Delia Moreno, en tanto que en la cabecera, al tenor de las palabras de Justo Henríquez, se hace cada 15 días.
Sandra Yiu, propietaria de un minisúper, sostiene que paga todos los días un pick up para que le bote la basura, porque de otra manera tendría que cerrar el negocio.
Tres administraciones alcaldicias han pasado desde hace nueve años cuando se firmó la concesión, y el problema se agrava faltando 11 años para que venza el contrato original, que puede prorrogarse, según lo pactado.
En la actualidad, los pataconcitos se mantienen en todas partes; escuelas públicas, paradas de buses, las calles, cualquier sitio es bueno para acumular desperdicios, en muchos de los cuales los malos olores son acompañados de centenares de gusanos.
Si embargo, la situación se complica cada vez más por la elevada morosidad de los particulares, quienes al no hacer los pagos correspondientes han acrecentado la morosidad, lo que según la empresa, los afecta y no les permite realizar una labor eficiente en beneficio de la creciente población del distrito de Arraiján.
Morosidad con empresa recolectora asciende a 10 millones de dólares
Según expresiones de ejecutivos de Aseo Capital, el 40% de los 47 mil clientes no paga por el servicio, lo que acumula una deuda de 10 millones.
La recolección de basura incluye los ocho corregimientos, apoyados por 15 camiones que recorren, por un lado, hasta Veracruz, y por el otro, Punta de Huile, en Nuevo Emperador, el puente Caimito, camino hacia Chorrera, y hasta el puerto de Vacamonte.
El grueso de la morosidad está en las residencias, pese a que se les suministra el servicio de recolección de basura, como es el caso de los moradores de las casas ubicadas en áreas revertidas como Boyala, comunidad en su mayoría indígena, donde se genera mucha basura, pero no pagan puntualmente.
A lo anterior hay que añadir que en Arraiján se han construido unas 70 barriadas desde que se firmó la concesión, lo que implica más trabajo para la recolectora, que también debió prever ese fenómeno para incrementar su flota.