"La lucha que mantienen desde hace más de tres semanas los padres de familia y estudiantes de la Escuela de Progreso es justa", reconoció el director regional de Educación, José María Vázquez, pero advirtió que los alumnos deberán cumplir las horas de clases atrasadas.
Vázquez expresó que los estudiantes deberán cumplir la etapa programada, ya que durante las tres semanas que el plantel permaneció cerrado, los educadores se han mantenido en sus puestos en espera de los niños.
No obstante, aclaró que el Ministerio de Educación apoyará en su justa medida, cualquier manifestación de protesta que realicen.
El funcionario se mostró de acuerdo con la lucha que han mantenido los padres de familia de diversas escuelas en el distrito del Barú, que incluso manifestó que si viviera en Puerto Armuelles, estaría en huelga.
Tras recordar la actitud negligente con la cual han actuado algunos directores y supervisores de zona, el docente criticó severamente a los encargados de las escuelas que confrontan situaciones similares a las de Progreso, por no tener la capacidad de observar los problemas que en un momento dado pueden poner en peligro la vida de los niños.
En ese sentido, dijo que es lógica la protesta de los padres, porque a nadie le gusta que sus hijos permanezcan durante varias horas en un lugar sin sentarse o apoyándose en un "tuco" encima del otro.
Vázquez agregó que si los padres de familia están dispuestos a cooperar, este lunes, deben reiniciarse las clases en la Escuela de Progreso, porque el principal problema del relleno sanitario, ya fue solucionado, a pesar de que tienen muchas limitaciones.
Explicó que buscaron los recursos a través de una casa comercial que le otorgó los materiales a crédito, para arreglar por lo menos el tanque séptico que era lo que representaba mayor riesgo para los niños y así evitar que el paro continúe.
El vocero terminó su intervención un tanto pesimista, subrayando que las anomalías persistirán en el área de Progreso y en otras escuelas, por no haberse presentado un presupuesto a tiempo.
Ante estas declaraciones, EPASA trató de buscar la posición de los padres de familia, sin embargo, resultó imposible contactar a alguno.
Por otra parte, la falta de una adecuada programación para entregar a tiempo el presupuesto que se requiere para cubrir las necesidades del sector educativo en Chiriquí, es una de las principales causas de la problemática que confronta esta entidad, advirtió el director José Vázquez, quien criticó la forma negligente con que han actuado las anteriores autoridades.
Para el vocero, la problemática radica en que hay educadores que realizan el trabajo de manera casi obligada, porque sólo les interesa ganarse un salario.
El ME, tiene directores en diversas instancias, quienes tienen la tarea de visionar cada una de las anomalías, pero mientras se siga trabajando con educadores que sólo se interesan por ganarse su salario, la problemática se mantendrá, enfatizó.
El funcionario explicó que el ministerio establece un período para que los directores y supervisores de cada área presenten un presupuesto, el cual deberá ser entregado antes del cierre del año fiscal; sin embargo, ese procedimiento es incumplido en reiteradas ocasiones por algunos encargados, porque desconocen la metodología.
Por ejemplo, mencionó Vázquez, cuando asumió el cargo se percató que algunas partidas no se incluyeron en el presupuesto del año 1998, hecho que ha impedido la ejecución de diversas obras en los planteles educativos de la provincia de Chiriquí.
Tal situación, ha causado serias dificultades en el sector, al no contarse con el recurso monetario que se necesita para reparar y atender las múltiples exigencias, lo que ha provocado el pronunciamiento entre la comunidad estudiantil y padres de familia.
Dijo que aunque el organismo esté anuente a cooperar para solucionar el sinnúmero de dificultades que afrontan los centros educativos, no pueden hacer nada, si no cuentan con las partidas para contratar el personal que haga los trabajos.
Vázquez hizo un llamado a los padres de familia para que pongan de su parte, luego que consideró que paralizar las clases no es la solución más viable y al contrario, perjudica a los estudiantes; sin embargo, aseguró que apoyará en su justa medida cualquier manifestación de protesta que lleven a cabo.
Tales aseveraciones surgen, al reconocer que la culpa no es de los acudientes o de los educandos; sino de los representantes de Educación, quienes no presentaron un proyecto a tiempo y ahora, los actuales no pueden dar respuestas convincentes a la comunidad estudiantil.
En ese aspecto, dijo que es necesario un cambio de mentalidad, para así lograr la transformación que en realidad beneficiará al país.