La Autoridad Nacional del Ambiente en Coclé, informó que por el momento sólo se han afectado unas tres hectáreas de terreno, pero afortunadamente fue controlado casi en su totalidad.
Alegaron que regresarán con más voluntarios de las brigadas cortafuegos para comprobar que el fuego no se haya extendido a otras áreas, porque siempre quedan árboles ardiendo.
El incendio en esta área protegida, preocupa a los agro ambientalistas que temen porque se afecten más de 2 mil hectáreas de bosque seco tropical, tomando en cuenta que se trata de gente inconsciente la que los inicia, sin pensar el daño que ocasionan a toda la comunidad y a la fauna y flora que está desapareciendo.
En tanto Isario Bejerano, dijo que tiene más de once años de estar viviendo en esta finca y su mayor preocupación no es tanto la condición de la falta de útiles para la escuela, sino el anuncio que tienen que salir de las fincas.
"Yo le pido al presidente Martín Torrijos que mande a sus funcionarios para que hablen bien con el banco y no nos saquen, porque no tengo a dónde ir con mis otros dos hermanos".
Isario vive con cuatro hermanos, pues su madre murió cuando estaban pequeños y su padre los abandonó.
Esta es parte de la realidad que tendrá que enfrentar una gran cantidad de niños de las zonas bananeras tanto de Divalá como Barú.
La condición económica del lugar no permite hacerle frente a los compromisos de la educación.
Salustiano De Gracia, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Barú, indicó que hay muchos hogares que están pasando hambre en las bananeras, y es una realidad que se puede convertir en una crisis social.
Esperan que el Gobierno les pueda brindar una solución, ya sea con comida y útiles escolares.