La solución a la criminalidad, según monseñor Rómulo Emiliani, no está en imponer penas más severas a los menores de edad. Emiliani se refirió al proyecto de ley por medio del cual se pretende sancionar con más años de prisión, a los menores que incurran en delitos graves como homicidios, violaciones y tráfico de droga, entre otros.
"El gran reto sería para las autoridades y toda la sociedad, de buscar alternativas y cómo hacer para darles la mejor formación a estos jóvenes, niñas y niños, para que no caigan en situaciones que algunas veces son aberrantes", apuntó el religioso.
Muchos de estos chicos, "sin tratar de justificar sus delitos, son enfermos", añadió. Sugirió que se ponga en práctica un plan por medio del cual los jóvenes de 18 a 21 años, que no tienen empleo ni se están educando, asistan por ocho horas diarias a talleres de formación en carreras técnicas y valores, en tanto, subrayó "el ocio, dicen que es el taller del diablo".
El alto representante de la Iglesia hizo además un llamado a los comerciantes para que apoyen a NUTREHOGAR, pues cada día aumenta la cantidad de niños desnutridos. La solicitud fue extensiva principalmente a los comerciantes extranjeros de Bocas del Toro, pues el capítulo de Changuinola en varias ocasiones ha tenido que ser subsidiado.
Los extranjeros comerciantes, según expresó monseñor, pueden perfectamente "ser un poco bondadosos y apoyar de manera recíproca a una sociedad que a diario compra en esos locales". Monseñor visitó luego a los detenidos de la Cárcel Pública de Changuinola donde entre oraciones y conversaciones intentó levantar la autoestima de los detenidos, que en su gran mayoría, se acercó a recibir la bendición.
A eso las 6:00 p.m. realizó la misa en la iglesia Santa Isabel, seguido de una charla de reflexión, para finalmente dirigirse a la ciudad de David. Emiliani también visitó la provincia de Veraguas, donde expresó que las cárceles del país actualmente no cumplen con las condiciones requeridas para que verdaderamente se cumpla con una labor de resocialización. Monseñor regaló un día diferente a los reclusos de la Cárcel Pública de Santiago, donde predicó la palabra de Dios.
Destacó que existen avances pero hacen falta más psicólogos y psiquiatras en las cárceles para que con su atención profesional puedan trabajar la parte humana. Mencionó que además de mejorar las condiciones físicas de los centros, se deben habilitar talleres donde se aprenda un oficio y los sindicados tengan la oportunidad de distraerse.
En cuanto a las condiciones de la cárcel de Santiago, monseñor consideró que no escapa a la realidad nacional de hacinamiento, puesto que existe casi el doble de los internos para los cuales tiene capacidad.