Azuero. El obispo de la diócesis de Herrera y Los Santos, Fernando Torres Durán, dijo ayer que está imposibilitado para dar a conocer su punto de vista sobre el conflicto limítrofe entre Guararé y Las Tablas.
"Soy padre de dos hijos, no puedo ponerme en contra de ninguno de los dos", expresó monseñor Torres.
Las declaraciones del obispo se dieron tras las quejas de moradores de los distritos de Guararé y Las Tablas, quienes aducen que la Iglesia Católica no se ha manifestado con respecto al problema.
Torres Durán expuso a las autoridades competentes su impedimento moral en el conflicto, ya que para él son muy importantes los intereses de los feligreses de ambos distritos, a quienes estima mucho.
Al ser cuestionado sobre las protestas violentas escenificadas en la ciudad capital, por el alza del pasaje, monseñor señaló que en un país democrático no se puede impedir que las personas muestren su descontento por las medidas adoptadas por los gobernantes.
"Si estuviéramos en el periodo dictatorial sería prohibido protestar, pero en democracia podemos manifestar nuestro acuerdo o disconformidad de los dictámenes gubernamentales, siempre y cuando se den dentro de los cauces de la civilización de amor", enfatizó Torres Durán.