La piscina de Espinar es un verdadero peligro para la salud de cientos de residentes del sector, ya que sus aguas se han convertido en criaderos de mosquitos, sapos y otras alimañas que pueden transmitir diversas enfermedades.
Esta infraestructura pertenece a las 224 familias del plan de Propiedad Horizontal. Gran parte de sus dueños fueron trasladados del sector de Coco Solo por la ampliación de los puertos.
Sin embargo, de acuerdo con Ralph Ender, director regional de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), esta institución no ha podido hacer entrega oficial de la piscina, porque no se ha conformado la Junta Directiva por parte de los moradores del área.
El bien pasó a la ARI, en 1996. Desde entonces, solamente para cambiar y limpiar las aguas se requería un aproximado de B/.1,600 mensuales y la institución le dio mantenimiento hasta febrero de 2001.
La piscina es olímpica, con trampolines, ideal para competencias de natación y además, incluye una alberca pequeña para niños.
Francisco González, uno de los propietarios, por residir en el área, dijo que personalmente le ha dicho a los moradores de Espinar que la ARI tiene que determinar cuáles son las áreas verdes que les pertenecen y hacer entrega formal de la piscina, pero quieren imponer el concepto de "propiedad horizontal" como siempre, sólo a Colón.
"Debemos organizarnos para no perder ese bien, y tomar conciencia los dueños de la piscina, porque lo preocupante es la salud de todos los moradores, pero mientras no se establezca la Directiva, la ARI debería darle mantenimiento para entregarla en perfectas condiciones", indicó González.
Rocío de Larein, otra residente, explicó que un buzo se ofreció a mantenerla y dar clases de natación, pero la Junta Local se opuso "porque así somos los colonenses, "si yo no, tú tampoco".
Trascendió que el Ministerio de Salud ha solicitado que la piscina esté seca, pero también se informó que al sacar el agua se dañaría la estructura, porque sufriría rajaduras por el sol y la lluvia.
Mientras, en Changuinola las propias autoridades han hecho caso omiso a la amenaza de dengue hemorrágico divulgada en todo el país. Sus chatarras son hoy "adornos" que representan focos de infección.
Por ejemplo, los restos del vehículo para uso del Alcalde que fue destruido en un accidente desde la pasada administración, aún permanecen en la parte trasera del edificio municipal de Changuinola.
Además, en el lugar que hasta hace un mes albergaba las oficinas del Ministerio de Salud en Finca Ocho, unas cinco chatarras permanecen en este sitio, propiciando la cría del Aedes aegypti.
También en Finca Seis, donde está ubicada la antigua sede de varias instituciones, al mudarse éstas, dejaron como herencia a los vecinos, carros viejos que se han convertido en guarida de insectos y alimañas.