Los residentes de Parita, en la provincia de Herrera, se sienten abandonados a su suerte por las autoridades. Además de la falta de agua por el bajo caudal del río Parita que abastece a la potabilizadora que suple al lugar, ahora se enfrentan a otro problema: el pésimo estado de las calles del corregimiento cabecera, debido a la construcción del alcantarillado del lugar.
Según los moradores, desde que se inició el proyecto en agosto del año pasado, han tenido que vivir prácticamente encerrados en sus casas debido a la cantidad de polvo y tierra en el lugar, lo que ha provocado cuadros de resfriados y de alergias en niños, adultos y ancianos, que no mejoran.
Maylin Arrocha Luna, residente del centro de Parita, indicó que, a pesar de las constantes reuniones con la empresa Joca, responsable de la obra, las incomodidades no cesan, y más bien van en aumento.
“Con un solo aguacero que cayó, las calles del pueblo se volvieron intransitables, he perdido la cuenta de cuántos carros perdieron sus defensas por tratar de cruzar por estas cunetas”, indicó Arrocha.
Los residentes aseguran que con un solo día de lluvias, las calles se hundieron y la empresa tuvo que rellenar en varios tramos con gravilla porque era un peligro.
“Si esto es así ahora, cómo será cuando caigan las lluvias. Pedimos a las autoridades que hagan algo, porque en Parita no se puede vivir tranquilos”, dijo.
Problemas
Patrimonio en riesgo
Ely López, otra residente en el pueblo, indicó que las maquinarias que trabajan en las obras de alcantarillado han afectado, además de las calles, el patrimonio histórico y cultural que posee el pueblo de Parita.
“Han golpeado las estructuras de la iglesia que datan de hace más de 400 años, y la comunidad ha tenido que organizarse junto con las autoridades locales para poder sufragar los costos de mantener el patrimonio histórico en buen estado”, indicó López.