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Muerte de niños provoca temor en pueblos ngäbes

En cada esquina de los pueblos de la comarca Ngäbe-Buglé, en el área de Ño Cribo, los hombres y mujeres, sin importar la edad, comentan el temor que sienten por la muerte de tres menores de edad


  • 15 familias residen en Sirain Arriba, comunidad de la comarca de donde eran los dos niños fallecidos.
Recibir atención médica oportuna es toda una odisea en zona afectada
  • El padre José Tomás Medina dijo a Panamá América que los habitantes del área son muy pobres y no tienen recursos para llevar a sus enfermos al centro de salud de Kankintú, que queda a cuatro horas de camino, y menos al hospital de Rambala, que es el segundo más cercano. Sin embargo, para llegar a este punto, deben caminar hasta el centro de salud antes mencionado, luego pagar un bote que los lleve por el río Cricamola hasta Bisira, donde abordan otra lancha que atraviesa el mar hasta Chiriquí Grande. Pero al llegar al hospital, los afectados se encuentran con que, por no ser personas aseguradas, los funcionarios les exigen la mayoría de las veces el pago por las atenciones médicas que recibirán, dijo el cura. Todo el recorrido descrito puede tomar un día entero y costar hasta unos $40, dinero que estas personas no tienen, informó consternado el sacerdote que lleva 24 años de labores religiosas en la región.

En cada esquina de los pueblos de la comarca Ngäbe-Buglé, en el área de Ño Cribo, los hombres y mujeres, sin importar la edad, comentan el temor que sienten por la muerte de tres menores de edad que, de manera súbita, manifestaron sentir dolor de cabeza y cuerpo y sufrir fiebres muy altas, tras lo cual, a los tres días, murieron presuntamente por tomar agua contaminada.

Aunque especialistas del Ministerio de Salud y del Instituto Conmemorativo Gorgas investigaron esta semana el área en donde se podría originar tal contaminación, las autoridades confirmaron que dos de los menores fallecieron por leptospirosis y hasta ayer aún se esperaban los resultados de los análisis realizados a la tercera víctima.

 

Los niños afectados con el mal tenían siete y ocho años y residían en Sirain Arriba, lugar insertado en la montaña y conformado por pocas familias.

El tercero de los casos se registró en Las Palmas, muy distante de Sirain, pero como los síntomas fueron los mismos, se esperan con mucha ansiedad los resultados de los análisis.

El padre José Tomás Medina, de la Iglesia católica de Kankintú, dijo que en ambos casos ayudó en el arreglo de los cuerpos y el funeral realizado.

 

Uno con tez un poco amarilla, el otro con unas rayas rojizas en el costado, fueron sepultados en medio del dolor de sus familiares y amigos que no se explicaban por qué murieron.

El hombre de fe también manifestó que su mayor preocupación es que los pobladores aseguran que estos padecimientos no son nuevos, sino que se están dando desde hace tres meses.

Explicó que lamentablemente, los niños que presentaron la sintomatología descrita fallecieron, más que todo, porque no pudieron llegar a tiempo a algún centro médico a recibir atención.

 

Testimonios

La señora Julia Smith sostiene que ella vivió el problema en carne propia, pues su hija, que cursa el quinto año en el colegio de Kankintú, estaba en la casa conversando con la familia cuando de pronto dijo que le dolía la cabeza, el cuerpo y empezó a temblar.

“Cuando la toqué me di cuenta de que tenía fiebre muy alta y la llevé enseguida al centro de salud donde le dieron antibióticos y como a las 4:00 p.m. la internaron por dos días”, dijo.

 

Indica que después la llevó al hospital de Rambala, donde quedó internada por otros cuatro días y luego la niña mejoró, pero entonces le dio diarrea y hasta la fecha, aunque débil, la chica está asistiendo a clases.

La señora Smith narró que cuando su hija fue internada llegaron otras tres muchachas con un cuadro similar, por lo que tiene miedo y pide a las autoridades que digan lo que está provocando la enfermedad.

Los pobladores de la región indican que si hay que deshacerse de animales, pozos o cualquier otra cosa, lo harán con tal de erradicar la fuente de esta y otras enfermedades mortales.

Investigan causas

La doctora Liliana Santamaría, directora del Minsa en la comarca, dijo que el acueducto aéreo que abastece a Sirain y Kankintú fue destruido por la crecida del río Cricamola unos tres días antes de las inundaciones de fines de julio y los residentes quedaron por cinco días sin agua, por lo que la consumían de pozos cercanos a las casas y se presume que fue entonces cuando pudieron contaminarse.

Manifestó que los niños fallecieron el 13 y 29 de julio y al darse la voz de alerta, Saneamiento Ambiental recogió muestras del agua del acueducto, que dieron negativo a impurezas.

Asimismo, funcionarios del Minsa trasladaron a otros tres niños, de 12, 14 y 15 años, parientes de los fallecidos, y se les extrajeron muestras.

Con ello, el Instituto Gorgas determinó, el 14 de agosto, que los menores padecían de leptospirosis y se concluyó, por el cruce epidemiológico, que los fallecidos la sufrían también.

Los tres niños fueron tratados y curados, y desde entonces hay equipos del Minsa en el área, a los que el lunes se unieron investigadores del Instituto Gorgas, que volvieron a la ciudad capital ayer con muestras.


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942516
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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