EN CANAÁN, La Peñita y otras comunidades de Darién se habla del trabajo duro que realizan las mujeres indígenas, señaló Bernardino Morales, comerciante y comprador de productos agrícolas.
"En el caso de las mujeres del país y especialmente en Darién, hay que valorar mucho las organizaciones que ellas dirigen porque son muy responsables en la venta y compra de productos", dijo.
Ellas elaboran cestería y trabajan en la producción de plátanos y otros rubros, lo que es digno de admirar.
Las organizaciones que han montado con su duro trabajo les ha permitido levantar abarroterías que ellas administran y permiten resolver abastecimiento de artículos de primera necesidad en las comunidades que les permite entradas económicas adicionales a sus hogares .
Apuntó que ha tratado con las mujeres indígenas en la compra de sus productos agrícolas y venta de víveres y se asombra que con su duro trabajo, ellas siempre quedan muy bien a diferencia de los hombres.
La mujer indígena cada día se levanta temprano atender a su familia, luego se van a los predios agrícolas a limpiar o cortar plátanos y cuando regresan a su hogares no trae la jaba vacía, sino que regresa cargada con plátano, ñame o leña.
Se sientan por horas a confeccionar sus cestas, paralelamente atendiendo las labores domésticas hasta tarde en la noche, para luego levantarse e iniciar con el mismo ritmo del día anterior, sin pensar distraerse.