Mediante un acuerdo firmado en junio del año 2001, las autoridades de ese momento se comprometieron a realizar la reubicación de las familias afectadas en el mismo corregimiento de Cristóbal reconociendo una solución digna de vivienda, pero pasado el tiempo los inquilinos siguen esperando el primer paso.
Mientras tanto, las rajaduras que presentan las estructuras, filtraciones de agua, desbordamiento de aguas servidas y el temor de seguir viviendo en los edificios siguen siendo lo cotidiano para estos humildes hogares.
José Racero, presidente de la Junta Local de los multifamiliares, dijo que el BHN suspendió los cobros del arrendamiento por la situación que atraviesan sus inquilinos y ante los trámites para ser reubicados en condiciones iguales o mejor a la actual.
Racero explicó que recientemente conversaron con el gerente general del banco y se les prometió que cumplirían con la resolución para reubicarlos.
El representante indicó que las familias temen alguna desgracia por las rajaduras en los edificios, pero piensan que el mantenimiento fue suspendido por el traslado, pero han pedido una solución mientras se encuentren en el área.
"Sabemos que las casas no se pueden construir de un día para otro y daremos un máximo de dos años para la respuesta", manifestó, al tiempo que reportó la voladura de las hojas de zinc en los edificios y lo débil que se encuentran las casas de madera o llamadas barracas.
La fuente señaló que mientras el BHN suspendió los cobros a las familias de las multifamiliares, la ARI aún sigue cobrando a los que habitan el grupo de viviendas de madera y no cumplen con el mantenimiento.
Por su parte, Daniel Mena, director regional del BHN, adelantó que el terreno para edificar las nuevas viviendas será Puerto Escondido, donde cada solución tendrá un costo promedio de 23 mil balboas con mejores condiciones.
El Banco Hipotecario Nacional ha girado instrucciones a las cuadrillas para que se hagan los trabajos de mantenimiento y reemplazo del techo.
Algunas familias han tenido que colocar linóleos y alfombras en el altillo donde están las recámaras para no caerse por los huecos, y cubrir con plástico el techo.
Edilma Góndola asegura que "hay un miedo en las noches porque cortaron la luz de la calle. Tengo filtraciones debajo del fregador y en el baño. El piso se moja solo".