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No descartan crimen en caso de niño chitreano


Los resultados de la autopsia practicada al niño Julio César García, quien fue encontrado muerto en la parte trasera de un automóvil el lunes, revela que el menor murió ahogado, posiblemente en una charca, según la fiscal Superior de Azuero, Nedelka Díaz de Castillo.
En la labor, que se inició minutos antes de las 12 mediodía de ayer, participaron tres médicos forenses, Adarsilio Pimentel, de la provincia de Herrera; Clever De Lora, de Los Santos, y Vicente Pachard, enviado por la Procuraduría General de la Nación, además del equipo del Instituto de Medicina Legal de ambas provincias, la Policía Técnica Judicial (PTJ) y la fiscal Díaz, quienes estuvieron como observadores.
De Lora aseguró que fue una muerte por sumersión y explicó que debajo de su ropa se encontraron evidencias de piedras, vidrios, objetos vegetales; sin embargo, señaló que se deberán realizar pruebas para determinar si el agua encontrada en el cuerpo era de pozo, río o alguna charca.
Dentro del cuerpo del niño también se encontró hebras de su propio cabello, por lo que se especula que el mismo pudo haber caído a una "charca", tragándoselo posteriormente, pero al consultar al gastroenterólogo Leonardo Arosemena, éste indicó que en ocasiones las personas que padecen Síndrome de Dawn tienden a comerse el cabello.
El fiscal indicó además que al encontrarse el cuerpo, las manitos y piernas del niño estaban totalmente blancas y llenas de arrugas, por lo que de acuerdo a los médicos, éste estuvo varias horas sumergido en el agua.
De Lora reveló también que se examinará el excremento del niño para verificar la presencia de semen, aunque su cuerpo ya presentaba cicatrices de posible abuso sexual anterior a la muerte.
Minutos después de la autopsia, las autoridades del Ministerio Público se trasladaron al lugar de los hechos y realizaron una inspección ocular del taller donde fue encontrado el cuerpo, y un pozo cercano de 400 metros.
EL SEPELIO
A eso de las 3:00 de la tarde finalizó la misa oficiada por el sacerdote Raúl Serrano, en la catedral San Juan Bautista de Chitré.
Allí estuvieron presentes sus compañeritos del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), familiares, amigos y moradores conmovidos con la tragedia.
María Peralta de Mendieta, maestra de Julito, dijo que él era un niño muy sociable, de buena conducta y muy querido por todos.
Embargada por el dolor, sostuvo que era el más pequeño de los estudiantes con Síndrome de Dawn y presentaba problemas al hablar; sin embargo, tenía mucha habilidad para comunicarse a través de señas.
El pasado domingo a eso de las 12:30 de la tarde, el infante almorzaba con su hermana y otra niña cuando decidió salir de la casa a tomar agua en una tina ubicada en la parte trasera de la casa, desde entonces no se le volvió a ver.
Desde ese momento la madre inició la búsqueda por los alrededores de la residencia, ubicada específicamente en el camino hacia la toma de agua del IDAAN en Chitré.
Las labores fueron suspendidas luego que Francisco Augusto Villarreal, quien labora en un taller de chapistería, encontró al menor en el asiento trasero de un auto Mazda celeste. El taller está a unas tres casas de donde vivía Julito.
Lo cierto es que otro angelito al que el destino decidió tomar desde temprano, muere nuevamente en extrañas circunstancias.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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